Producto de mercado, buena técnica y un toque muy jovial de originalidad en sus presentaciones, definen la propuesta del joven chef Javier Alfaro en la más que arrolladora taberna Rosi la Loca, a escasos metros de la madrileña Puerta del Sol. Un local en el que ya desde la misma entrada te vas a dejar envolver por su chispeante locura.
Entre sus magníficas sugerencias para empezar a “perder la cabeza” nada mejor que una riquísima burrata ahumada inyectada con pesto y tomate –de las mejores que hemos comido en Madrid– seguida de unas crujientes chips de berenjenas a la malagueña con miel de caña y unas superlativas zamburiñas con
mayonesa de kimchee y lima flambeadas.
Entre tanto cúmulo de sorpresas, tampoco debes perderte sus sabrosas albóndigas de pollo con salsa de curry rojo picante y patatas confitadas, junto a unos gloriosos tacos de aguja de cerdo mechada, con encurtidos y mayonesa de jalapeños servidos en tortilla nixtamal.
Sin dejar de lado los gustosos baocatas de carrillera de ternera mechada con mole rojo, yogur, menta y salsa kimchee en pan de espinacas; y, por supuesto, el impactante tataki de atún de aleta amarilla con alga wakame, salsa teriyaki y alioli de cítricos. De postre, nada mejor que un tiramisú servido en una llamativa cafetera italiana.
Para maridar este frenesí gastronómico, una irresistible sangría Loca, elaborada con cava, maracuyá y una maceración que es un tesoro más que adictivo.
Precio medio: 20€
