Siguiendo la estela marcada por su abuelo Javier Cremades de Adaro, fundador de Pradorey, quien en la localidad burgalesa de Gumiel de Mercado, a finales de la década de los 80, empezó a plantar en latitudes consideradas imposibles las 200 primeras hectáreas de un viñedo en la finca Real Sitio de Ventosilla, desde 2014 su nieto Fernando Rodríguez de Rivera, junto con el enólogo Francisco Martín, está empeñado en insuflar nuevos aires a este gran sueño familiar.
Innovar en su afán constante por testar variedades experimentales y recuperar variedades únicas y prefiloxéricas como el clon Élite, ser audaces a la hora de incorporar tinajas centenarias de barro en la crianza de vinos y en la fermentación con levaduras autóctonas, además de asumir como meta un viñedo completamente ecológico y 100% sostenible conforman las actuales señas de identidad de Pradorey. Eso sí, sin miedo a equivocarse, “porque de todo se aprende”, como subraya Fernando.
Preciados tesoros con los que Pradorey continúa rompiendo moldes en Ribera de Duero como El Cuentista 2019, primer blanc de noirs elaborado en esta denominación de origen, 100% tempranillo blanca procedente de los ocho pagos que tiene la bodega, con una crianza de 9 meses en barricas de roble americano sobre lías de verdejo. Un blanco sorprendente, con personalidad, sedoso, seductor, de acidez muy equilibrada y mucha persistencia en boca. Y de un vino ‘trangresor’ pasamos a puro divertimento con el ecológico Sr. Niño 2021, 100% tempranillo joven procedente del pago La Recorba, con un mes de maduración en tinajas de barro. Vibrante, sutil y muy atractivo por su notable frescura y riquísima fruta.
En este listón transgresor no podía faltar un homenaje a su abuelo como el flamante Adaro 2019, 100% tempranillo procedente del pago Salgüero, con una crianza de 12 meses en barricas de roble francés y 3 meses en conos de madera de Nevers. Un tinto sobrado de elegancia, equilibrio y finura. “Un vino de los que nunca falla, con el que se empezó a cambiar la imagen de marca”, en palabras de Fernando. Su señorío se acentuará con los años.
Realmente su nombre hace honor al lugar donde se encumbra el espectacular Élite 2019, elaborado con cepas 100% tempranillo clon Ëlite de muy bajo rendimiento procedente del pago Hoyo Dornajo, a 830 metros de altitud, con una crianza de 14 meses en barricas de roble francés y 6 meses en conos de madera de Nevers. Un tinto intenso, redondo, de prodigioso equilibrio y fruta roja madura riquísima. De gran nobleza y muy gastronómico.
Otro de los vinos más singulares y especiales en esta historia rompedora es El Buen Alfarero (95% tempranillo y 5% albillo, procedentes también del pago Hoyo Dornajo). Pura artesanía del que no hay dos botellas iguales, con 1 año, 5 meses y 8 días de crianza en tinajas de barro centenarias. Auténtica sorpresa en la que no faltan vivacidad, tensión y expresión del territorio. Una de las etiquetas más interesantes de esta bodega, cuya producción está limitada a 1.614 botellas. Estamos ante “un vino con alma”, concluye Fernando.
