La historia de la bodega Javier Sanz Viticultor comenzó a mediados del siglo XIX con el bisabuelo de su actual propietario, de quien heredó viñedos registrados en 1863. Hoy, dispuesto a extraer lo mejor de la tierra, el siempre inquieto viticultor Javier Sanz continúa empeñándose en recuperar variedades autóctonas desconocidas y casi extinguidas en La Seca (Valladolid).
Con tan buenos resultados como el V Malcorta Verdejo Singular 2013, cuya elaboración parte de un clon rescatado después de años de investigación, que aporta mayor elegancia aromática y acidez natural frente al verdejo convencional; o el V Dulce de Invierno 2020, un vino goloso y único, fruto del mestizaje entre la verdejo (80%) y la gorda de Moldavia (20%), con una acidez muy elegante y equilibrada.
Sus últimos descubrimientos, después de testar 25 cepas diferentes y desestimar 14, apuntan también muchas maneras de cara al futuro. En fase inicial de investigación está la castellana blanca, variedad minoritaria que consideran no se encuentra en ningún otro lugar, al menos en Castilla León; la prieto picudo blanco, muy similar a la verdejo de La Seca aunque más potente, con un ciclo más largo de maduración que, a priori, promete gran calidad. Y una variedad tinta, la verdejo negro, con unas 200 cepas, que proporciona unas notas silvestres muy interesantes en aromas.
Tampoco conviene perder de vista la variedad cenicienta, una insólita cepa tinta, de genética única y desconocida que Sanz ha recuperado por su originalidad y sólo se encuentra actualmente entre las cepas centenarias de verdejo de El Pago de Saltamontes, viñedo prefiloxérico familiar anterior a 1863. Su ‘puesta de largo’ recibe el nombre Colorado dentro de la Colección V, una maravillosa rareza que sorprende por su compleja diversidad aromática.
