Fijo es el capricho gastronómico de un hedonista como Francisco José Abajo Abril –José para los amigos– maestro de ceremonias de personalidad apabullante al frente de la sala, arropado por el chef peruano con tan gran talento y experiencia como Fidel Meza López. De ahí su nombre (Fidel+José).
Finalizada su trayectoria profesional como procurador en febrero de 2020, José, un hombre gustoso de la buena comida pero siempre en pequeñas porciones, no se lo pensó dos veces ante la propuesta de Fidel para poner en marcha un sueño al que siempre había aspirado: cubrir un hueco gastronómico en Madrid entre pinchos y tapas. Lo que a él le gusta definir como “momento Kit Kat”. Un pica-pica original y muy, muy rico, que no te sacia. “Hasta el punto de que comer, antes de volver a tu trabajo, sea un auténtico placer”. Todo en su justa medida.
Juntos comenzaron a visitar un sinfín de locales para probar todo aquello que les gustaba y pudiera dar carta de identidad a Fijo. Tras seis meses de innumerables pruebas, testeando una y otra vez para conseguir el resultado perfecto de sus bocados 10, abrieron en noviembre de 2021.
Desde este planteamiento de casi una casa de comidas, donde la cercanía y la sensibilidad hacia tus apetencias son fundamentales, te encuentras con un menú que baila entre lo nacional y lo peruano, con una auténtica pasarela de tentaciones para el paladar como el antológico salmorejo con helado de queso Idiazábal y crujientes de jamón ibérico, yuka y pistachos. Una provocadora dimensión de hasta dónde puede llegar esta crema fría a base de tomate, pan, aceite y ajo.
Buscando siempre nuevas interpretaciones de una cocina plenamente de mercado, encontramos propuestas tan sugerentes y atractivas como sus deliciosos buñuelos de queso ahumado suizo Appenzeller, un queso muy singular por su aroma, intensidad y sabor inconfundible; las chispeantes croquetas melosas de torreznos con ají amarillo picante, el guacamole ‘alegre’ con gambas de cristal y totopos o su imprescindible ceviche casero.
Tampoco pierdas de vista unas apabullantes bombas de huevo, elaboradas según la receta del afamado y premiado Senén González, cocinero y fundador de Sagartoki, fritas a la perfección, sin gota de grasa, que en boca resultan una auténtica bomba. Las debes comer de un único bocado, metiendo la pieza entera dentro de tu boca, mordiendo y sintiendo la explosión de sabor derramándose por tu lengua. Orgía plena!!
Puestos a entregarnos a la gula, dado que los ‘pecados’ son pequeñitos, no dejes de probar sus crujientes y delicados gambones envueltos en pasta kataifi sobre hojas de lechuga y menta, el meloso falso risotto con setas shiitake y trufa y, cómo no, un aromático y delicioso arroz chaufa con secreto ibérico para que quede bien alto el estandarte originario del chef.
El parmentier trufado con huevo a baja temperatura y foie también suma muchos enteros.
La carta de vinos muy bien seleccionada, compuesta por más de 80 referencias, con más de un millar de botellas redondea esta maravillosa experiencia gastronómica. Un proyecto que, después de todo lo disfrutado, si no existiera habría que inventarlo. Si el futuro es de los valientes, le deseamos la mejor de las suertes.
Precio medio: 30€
