A las 13:47, en una taberna con el suelo aún húmedo de fregona y el ruido exacto de los vasos al chocar, pido “un blanco”. No especifico. El camarero tampoco pregunta. Es un pequeño pacto social: yo no complico la vida, tú no complicas la barra. En menos de diez segundos aparece una copa fría, correcta, familiar. Podría ser de Rueda, o sea, verdejo (o sauvignon blanc). Podría ser un albariño. Podría ser Godello. Podría ser, en realidad, lo de siempre.
Y ahí está el truco: España presume de diversidad como quien presume de luz, pero cuando llega el momento de elegir, muchas barras funcionan como si el país tuviera tres únicas teclas.
No es culpa del camarero. Ni del consumidor. Ni siquiera del triunvirato. Es más bien una coreografía de época: prisa, seguridad, rotación, margen, concentración de grandes marcas, y un miedo muy humano a equivocarse en público (“¿y si pido uno raro y no me gusta?”). El resultado es un mapa que se encoge: Rueda, Rías Baixas, Godello (Valdeorras, Bierzo y alrededores). Y alrededor, un continente entero de blancos que no llegan a la conversación.
El triunvirato: el vino como respuesta automática
Si te dedicas a comprar para una tienda o a sostener una carta, el triunvirato es una respuesta sensata. Lo sensato, en hostelería, suele ser lo que no falla.
- Rueda/verdejo: el blanco “de batalla”. Fresco, reconocible, rotación altísima.
- Rías Baixas: el blanco “de confianza”, el señorial, el del veraneo, el que nadie discute.
- Godello: el blanco “serio” algo más contundente para quien quiere subir de nivel sin perder el lenguaje.
Son tres caminos bien asfaltados. El problema es que, cuando los caminos asfaltados se convierten en autopistas únicas, el resto del territorio queda como paisaje: se mira, no se pisa. Y entonces aparece una pregunta incómoda: ¿qué pasa con los otros blancos? Los que no llevan el altavoz. Los que tienen calidad de sobra, precio amable —a veces por debajo de 8€— y, aun así, no llegan al vaso.
Lo invisible no es lo raro: es lo que no circula
Una de las grandes confusiones culturales del vino es esta: creer que lo minoritario es necesariamente excéntrico. Muchas veces lo “invisible” es simplemente lo que no entra en la ruta de distribución, lo que no está en el primer cajón de la memoria colectiva, lo que no tiene ese relato que te protege del error.
En el vino, “circulación” es una palabra clave. Circula lo que se recomienda. Circula lo que se repone fácil. Circula lo que el cliente reconoce en la etiqueta aunque vaya con prisa y con hambre. Lo demás puede ser magnífico… y seguir en silencio.
Ahí es donde la diversidad deja de ser un concepto bonito y se convierte en algo muy material: reparto de riqueza. Si solo rotan tres zonas, el valor y la visibilidad se concentran. El resto pelea por un hueco episódico, como invitado de boda: aparece, cae simpático, y desaparece.
Un paseo por “otros blancos” sin subir el ticket
Es por este motivo que me propuse una pequeña misión: reconstruir un país posible a través de tu lista, como quien hace una ruta sin autopistas. No se trata de ranking (eso sería demasiado fácil y un poco aburrido). Se trata de estilos y lugares. De poner nombres al mapa.
Atlánticos para barra: nervio, sal, ganas de otra tapa
Hay vinos que no se “analizan”: se beben con alegría y te ordenan el apetito: vinos de conversación. Y esto también es patrimonio.
- Hiruzta Txakolina 2023. Hiruzta Bodega (DO Getariako Txakolina). 9,95€. “Hiruzta” viene del euskera: “tres” y “vendimia/cosecha”, un guiño a origen familiar y a la idea de ciclo (volver a vendimiar donde se dejó de hacerlo). Es un debut desde 2011, un referente en Euskadi como proyecto familiar y de enoturismo.
- Tampesta Albarin 2023. Bodegas Tampesta (DO León). Un albarín aromático, vivo, con personalidad elaborado en el pueblo de las cuevas subterráneas donde las familias disfrutan y beben: Valdevimbre. Tampesta era el apellido de la abuela de origen torinés, que significaba tormenta.
Islas: cuando el vino deja de ser moda y vuelve a ser territorio
En Canarias, el vino no “se inventa”: se negocia con el viento, el suelo y la pendiente. Y eso se nota.
- La Haya Seco 2023. La Haya (DO Valle del Orotava). 8€. Bodega joven en Los Realejos con viñas viejísimas en cordón trenzado. Algunas de sus cepas de listán blanca alcanzan los 200 años. Este vino está mezclado con otras uvas locales.
Mediterráneo sin caricatura: sol, sí… pero fino
Durante años hemos permitido una lectura simplona del Mediterráneo: “más maduro, más potente”. Y, sin embargo, hay una nueva normalidad: blancos con precisión, con hierbas, con textura: el sol se domestica.
- Los Almendros 2024. Bodegas El Angosto (DO Valencia). 7,50€. La familia Cambra vive del vivero de vid desde 1905 pero hoy aporta además bodega Angosto se instala en un edificio antiguo del XIX en Onteniente, la Valencia más interior. Los Almendros es un homenaje a la finca en versión blanco, cupaje de verdejo y sauvignon blanc, con ondas de madera fuera de la meca de Rueda. Se elaboran de este vino tan especial apenas 10 barricas de 500 litros.
- Care sobre lias 2024. Bodegas Care (DO Cariñena). 5,50€. Cariñena como sorpresa blanca: lías para dar volumen y un estilo pensado para gustar sin ser plano. CARE es marca y juego semántico: por un lado, rescata el nombre romano ligado a Cariñena (Caraellana, “la querida llanura”); por otro, en inglés significa “cuidado”.
- Ca N’Estruc Blanc 2024. Ca N’Estruc (DO Catalunya). 8,70€. Una finca documentada desde 1574, a los pies de Montserrat, con esa idea de continuidad rural que hoy suena a lujo silencioso. La familia reconduce la propiedad hacia la viticultura en los 80 y acaba siendo la primera bodega registrada en la DO Catalunya (1999): pionera de una denominación “joven” cajón de sastre de grandes vinos catalanes.
Rioja en blanco: el laboratorio silencioso
Rioja ha vivido tan cómoda en el relato del tinto que a veces se olvida lo evidente: tiene una revolución blanca en marcha, variada, moderna, con personalidad. Ya no sólo guarda con llave los blancos de largo envejecimiento con viura de sacristía, ahora presenta alternativas que son oro innovador para una carta que presume de tradición Rioja.
- Nivarius Tempranillo Blanco. Bodegas Nivarius.(DO Ca. Rioja). 8,90€. Una bodega que decide mirar Rioja desde el blanco y la altura. La variedad “tempranillo blanco” nace de una mutación del tempranillo tinto observada en los 80; lo que parecía accidente termina siendo identidad. Y el proyecto se apoya en viñedos en laderas altas de la Sierra de Cameros (700–800 m) para buscar frescura. Forma parte del proyecto Palacios Vinos de Finca que también elabora otras etiquetas: Proelio y Trus.
- Alvarez Alfaro Garnacha blanca 2023 Fermentado en Barrica. Bodegas y Viñedos Alvarez Alfaro (DO Ca. Rioja). 7,90€. Garnacha blanca con lectura actual de una bodega familiar con mucha historia: Pablo Álvarez Alfaro construye su primera bodega en Aldeanueva de Ebro en 1890 y pasa a tener despacho de vinos en San Sebastián. Hoy lo lidera Pablo Bretón con el mismo espíritu inconformista de hacer vinos muy personales.
Otros riojas blancos con extraordinaria calidad y precio: Ostatu 2023 / Conde de Altava 2023 (Bod. y Viñedos. Del Conde) / Marqués del Atrio 2024/ Feco 2024
Diferentes interpretaciones de un Rioja blanco que no quiere ser “el secundario” en la película. Casualmente y para que compruebes que hay un deseo por mostrar más paisajes y cepas, tendrás ocasión de probar más riojas en blanco en Madrid el 23 marzo en Madrid, impulsado por Prensa de Rioja:
Madrid acogerá el primer Salón Blancos de Rioja impulsado por La Prensa del Rioja
Interior fresco y a caballo entre el atlántico/mediterráneo
Hay un tipo de placer muy particular en beber un vino cercano que no sabías que existía. Es como descubrir un barrio nuevo en tu propia ciudad.
- Cuarto Lote 2022. Bodega Cuarto Lote (DO Vinos Madrid). 6.15€. Cuarto Lote está ligado a Nuevo Baztán y su historia; el nombre viene del reparto de bienes de Goyeneche y la bodega conserva el alias legendario “Arrabal del Conjuro” (amores, brujas y gatos: Madrid gótico, pero real).
- Doña Leo Altolandón 2023. Bodega Altolandon (DO Manchuela). 9€. Blancos extravagantes en un viñedo de gran altura en Landete (Cuenca). Moscatel de grano menudo con marca ecológica elaborado con sus lías.
- Tinácula White 2023. Bodega Las Calzadas (DO Ribera del Júcar). 8€. Bodega situada en un cruce de camino de calzadas romanas en Pozoamargo (Cuenca). Impulsada en 2017 por el enólogo Daniel Sevilla, amante de los vinos ecológicos, artesanales que vuelve a las tradiciones antiguas de tinajas y ánforas de barro.
- Finca Muñoz Colección de la Familia Barrica 2023. Bodegas Muñoz (VT Castilla). 6€. Bodega creada en posguerra en Noblejas (Toledo) que siempre ha apostado por el blanco contundente y su memoria.
Otros Blancos que rompen prejuicios: aromáticos secos, barrica medida, uvas fuera del radar
- Isábena Finca El Plano Garnacha 2023. Bal D’Isabena (DO Somontano). 8€. Enrique Larruy volvió a parcelas familiares del viñedo y olivo que llevaban décadas abandonadas en Laguarrés (Alto Aragón). Las rescató para darles voz en forma de vino en el paraje de. Isábena, un guiño directo al valle/territorio en altitud.
- Dominio de Unx Chardonnay 2024. Bodegas San Martin S. Coop. (DO Navarra). 6,50€. San Martín de Unx funda su cooperativa en 1914, con 192 socios, en un pueblo de callejas medievales y vestigios romanos. Es un blanco que se puede contar como “vino de comunidad”: más de un siglo de una institución agrícola que sigue en pie gracias a la ingente labor de los jóvenes del pueblo.
- Juan Gil Moscatel Seco 2024. Bodegas Juan Gil (DO Jumilla). 6,80€. Moscatel seco en tierra de monastrell. Hoy forma parte de Gil Family Estates, proyecto exportador y multiracial, aunque el origen es familiar desde 1916 donde se elabora este mismo vino.
Lo que cambia si cambiamos el lineal
A mitad de tarde, vuelvo a pedir “un blanco”. Esta vez añado una frase: “Pero que no sea Rueda, ni albariño, ni Godello. Sorpréndeme. Y que sea bueno.” El camarero duda un segundo (ese segundo es el sistema intentando recalcular). Luego sonríe con el gesto de quien está a punto de sacar algo “que le gusta a él”. Y ahí sucede lo importante: la prescripción vuelve a ser humana. No algoritmo.
Porque cuando diversificas el blanco en una carta o en una tienda, no solo diversificas sabores:
- diversificas recomendaciones,
- diversificas márgenes (sí, también),
- diversificas territorios con valor, historias
- y diversificas la conversación.
Y la conversación es donde el vino vuelve a tener sentido cultural y en ella se entiende mejor la importancia que supone para nuestro país tener tanta climatología, paisaje, variedades, y claro, diversidad.






