Por méritos propios, la última aventura del siempre inquieto y apasionado de la gastronomía Álvaro Toscano, ubicada en la madrileña calle de Modesto Lafuente, se ha convertido en el nuevo punto de mira para los devotos del buen comer. Después del éxito alcanzado en Pozuelo con su primer restaurante Cul de Sac, en la carta de DCool recurre a sus raíces del norte, y por eso las brasas asumen gran protagonismo, sin renunciar a ciertos guiños sureños.
De ahí que propuestas como las verdinas con perdiz, el riquísimo huevo con patatas paja y trufa de verano o la ventresca de bonito de Cantabria que se deshace en la boca, convivan con un espectacular salmorejo o unos crujientes rejos (patas de calamar) y puntillitas fritos a la andaluza.
Sin perder de vista otras magníficas sugerencias como el taco de rabo de toro, la ensaladilla rusa de gamba roja o trufada, las croquetitas de chipirón en su tinta o las migas de pastor con chistorra de Arbizu, huevo poché y trufa negra.
La más exigente selección de materia prima también se constata en el capítulo cárnico con piezones como el lomo alto raza Alemania de 8 años, el premium Dinamarca de 12 años o el imponente cachopo de payoyo con cecina de wagyu.
En el apartado dulce, triunfa por aclamación un postre lleno de historia y tradición, la gloriosa tarta árabe casera, preparada con obleas fritas y rellena de una dulce y suave crema pastelera que crea realmente adicción.
En materia de vinos, una de las bodegas clásicas de Ribera de Duero, Matarromera, lleva la voz cantante.
Precio medio: 30€ en terraza/60€ interior
