Con una cata vertical única del monovarietal Capricho de Merenzao (2017, 2014, 2012, 2010, 2008 y 2007) impartida por los enólogos de Ponte da Boga Rubén Pérez y Dominique Roujou de Boubée, Hijos de Ribera –corporación gallega del sector de la alimentación conocida popularmente por su marca de cerveza Estrella Galicia y propietaria, entre otras empresas, de la bodega Ponte da Boga– ha presentado recientemente en Madrid su proyecto Viñadores do Atlántico.
Un proyecto creado hace dos años para “ayudar a viñadores y bodegueros que se esfuerzan por recuperar variedades autóctonas de manera sostenible”, en palabras de Fernando Yánez, director del área de Vinos de Estrella Galicia. Su punto de partida estuvo en la comarca de Betanzos, donde hay media docena de bodegas que trabajan la branco lexítimo. “Fuimos una a una catando sus vinos y hemos empezado apoyando a dos”. Bodega Cada de Beade y Bodega Rilo son dos iniciativas familiares que quisieron decantarse por esta variedad, la más antigua de Galicia, desaparecida y que hasta 2011 no se consideró como uva de vinificación.
El siguiente paso ha sido con la ancestral merenzao de Ponte da Boga, la bodega más antigua de la Ribeira Sacra y un excelente referente por su compromiso con la viticultura responsable, tanto en lo que respecta a la minimización de su huella ambiental, como por su apuesta por variedades de uvas autóctonas prácticamente desaparecidas como las merenzao, brancellao, sousón o branco lexítimo.
Precisamente Capricho de Merenzao, elaborado 100% con esta variedad, es el final feliz del trabajo de recuperación de dicha variedad, progenitora de la mencía. De cultivo muy difícil por su sensibilidad, proporciona vinos fragantes con delicadas notas florales y frutales, de poca intensidad colorante, buena estructura y con aptitud para el envejecimiento. Sólo de un paisaje único como el del viñedo de Alais podía surgir un vino tan diferente, fresco y mineral, en el que finura, personalidad e intensidad conforman sus principales señas de identidad.
Un vino de guarda como Capricho de Merenzao 2017, que despliega aromas intensos a cereza, rosa y frambuesa, con una crianza durante 10 meses en barricas de roble francés ya utilizadas, con múltiples reconocimientos nacionales e internacionales: Oro en la Guía de vinos y destilados de Galicia, 92 puntos Peñín, medalla de oro Decanter o bronce en el International Wine Challenge.
