Papas arrugadas con mojos canarios (picón y verde) –cariñoso tributo a los orígenes de su propietario, el canario Pepe Caldas–, chanquetes con huevos camperos y pimientos asados, salmorejo con virutas de jamón ibérico, croquetas de jamón y espinacas, berenjenas rebozadas con miel de palma, risotto verde de verdura o langostinos salteados con guacamole y mango son parte de los incondicionales bocados que acaparan siempre la atención de Taberna Puerto Lagasca.
Coqueto y entrañable restaurante que, tras doce años de andadura, se ha convertido en valor más que estable dentro del escenario gastronómico madrileño, avalado por un firme valedor de la buena materia prima como es
su cocinero Paco Carrascosa.
Un ‘artista de lo cotidiano’ que lo mismo te prepara unas espectaculares rabas de calamar de anzuelo o pulpo a la parrilla sobre puré de patata y espuma de alioli que un maravilloso paté de campaña elaborado con carne de cerdo e hígado de ternera, unos deliciosos dados de solomillo con chimichurri, papas arrugadas y pimientos de Guernica o caneloncitos de carrillera de ternera con los que vas a flipar.
Los postres por sí mismos ya conforman un capítulo aparte por su cúmulo de tentaciones a cual más sugerente y apetecible. Desde su tatín de manzana con crème fraîche y la tarta de limón con crema de limón, galleta y merengue, hasta la tarta de queso horneada al momento con un toque de miel y fruta de la pasión, sin pasar por alto la insuperable puertorrija con crema inglesa y helado de canela. ¿Alguien ha hablado de gula?
Precio medio: 30€

