Inmersa en una atmósfera completamente artesanal, la artista francesa Zoé Ouvrier ha diseñado para esta edición limitada un estuche individual grabado en madera, que interpreta las nudosas ramas de las viñas centenarias de Numanthia sobre un radiante fondo cobrizo. ¿Su objetivo? Entrelazar el vino con la expresión definitiva de sus orígenes.
Aunque cada estuche tiene entidad por sí mismo, curiosamente al colocar uno junto al otro se puede visualizar el entretejido de las vides, simbolizando las raíces artísticas del legado de esta bodega.
Ouvrier siempre utiliza técnicas de tallado para convertir la madera en obras de arte y sus creaciones juegan con las superficies, el espacio, la naturaleza y la textura, dando lugar a una simbiosis perfecta entre fuerza y serenidad. Por ello, los grabados en las cortezas de este exclusivo Numanthia evocan la superficie de la piel, la matriz original, y cada nudo de vid representa el esfuerzo por su resistencia en un clima extremo. Un maridaje artístico perfecto.
