Es la nueva hornada de tempranillos más frescos de La Ribera del Duero. Tres vinos que vienen avalados por sus altas puntuaciones, por una filosofía de respeto al paisaje, al sabor de cada parcela, al cuidado enológico de artesanía y a unos usos ecológicos en viñedo y bodega que no necesitan de certificación oficial. La juventud de sus autores es la misma que encontramos en sus notas de cata, en su corpulencia refrescante, y en la capacidad que tienen para envejecer sin límite.
Finca El Rincón de Clunia 2011 38€
Clunia (VT Castilla y León)
Un nuevo proyecto del mismo grupo Príncipe de Viana que también integra bodega como Rioja Vega o Albret. La vocación por este vino nacido en Coruña del Conde (Burgos), donde permanece casi perfecta la ciudad romana de Clunia, era hacer un tempranillo lo más natural posible, sin añadidos, muy cuidado, respetando el suelo y el clima extremo de la zona. Se realizó vendimia a mano como la crianza en depósitos pequeños y barricas que yacen en suelo especial de loza radiante. Así salieron 2.800 botellas de un vino muy mineral en la parcela con más rocas calizas de la finca. También se percibe la altitud de esta finca a 970 metros por la nariz tan fresca a frutos rojos, violetas y otras flores, muy mineral, del trasfondo de un suelo franco arenoso y arcilloso con rozas calizas.
Altos del Terral Crianza 2010 14€
Altos del Terral (DO Ribera del Duero)
La enóloga Isabel Palomar llegó de Burdeos dispuesta a trabajar en dos hectáreas en La Horra para aprovechar las viñas viejas de su familia a 900 metros de altitud. Su filosofía es hacer vinos muy finos y elegantes con complejidad que hagan perder la creencia de que los vinos de Ribera son todos demasiado potentes con sus taninos recios.
Para ello utilizó un cono de madera francesa, levaduras autóctonas y battonage con sus propias lías durante 6 meses, lo que han aportado a este tinto enorme complejidad, aromas a hierbas fragantes y amplios reductos silvestres. Muy sabroso, al estilo borgoñón. Se trata de un vino longevo sin duración, como lo es también su marca Altos del Terral T1 y su Cuvée Julia, sus otros vinos más excepcionales.
Dominio del Aguila (DO Ribera del Duero)
Como el anterior ribera, este tempranillo tan aplaudido se origina por querer mostrar un vino mucho más redondo y sabroso, hacia los balsámicos, la fruta roja y las flores en nariz, por encima de una madera muy bien compuesta. Este es su vino más frutoso en comparación con el Dominio del Aguila 2010 o Canta La Perdiz, su gran reserva, ambos se pueden considerar unos revival de los vinos franceses de larga guarda y de arquetipos como Vega Sicilia. Los autores de estos vinazos son Jorge Monzón e Isabel Rodero, viticultor y arquitecta, que han querido rescatar viejos lagares y enología borgoñona para practicarla en La Aguilera (Burgos). Su secreto pasa por hacer vinos artesanales siguiendo la filosofía de pueblo, la biodinámica y mostrar en cada tierra lo que es capaz.
Malaparte Montón de Piñas 2010 16€ 
Vinos Malaparte (VT Castilla y León)
Un vino pionero en la zona de Cuéllar en un terreno de 5 hectáreas rodeado de pinares a 920 metros, lo que permite sacar a la luz un vino muy fresco, terroso y delicado a pesar de que lleve 26 meses de crianza. Un ambiente único para hacer vinos ecológicos naturales, que también llevan sus ingredientes artesanos como la fermentación en cubos de hormigón. El artífice es Mariano de Frutos junto a Elisa de Frutos y Rubén Salamanca, que también están implicados en proyectos con las garnachas de Cebreros a través de micromecenazgo.

