La fuerza del Pirineo inunda nuestro paladar. Vinos elaborados con el mayor de los mimos. Algunos se han convertido ya en ‘clásicos’ del Somontano y han ganado a pulso su fama más que merecida.
El ARTE en mayúsculas forma parte de la idiosincrasia de Enate. Estamos ante una postal que parece sacada de un cuento. Una impactante instalación como El Bosque de Hierro de Vicente García Plana, ‘vigilante’ del viñedo Las Valles, situado frente por frente a la bodega, ya confiere una declaración de principios.
Los principios de Luis Nozaleda por llevar adelante un sueño a principios de la década de los 90 en Salas Bajas, a 9 kilómetros de Barbastro (D.O. P. Somontano). Conviene recordar que en 1992 el gran genio Antonio Saura fue el primer artista que ‘viste’ el Enate Chardonnay fermentado en barrica 1992, hasta el punto de convertirse en unos de los símbolos con los que se identifica a la bodega.
Y que a estas alturas su colección comprende en torno a 450 obras de arte contemporáneo, una Sala de Arte que expone más de un centenar de originales, junto con su magnífica Sala de etiquetas de Reservas Especiales, excepcionales vinos elaborados cuando las añadas lo permiten, ‘marcadas’ con obra de Eduardo Chillida, Antonio Saura, Salvador Victoria, Antonio Tàpies, Gustavo Torner, José Beulas, Rafael Canogar, José Manuel Broto, Víctor Mira, Pepe Cerdá, Frederic Amat o Eduardo Arroyo.
Precisamente la chardonnay ha dado algunos de los mejores blancos españoles en Somontano, gracias al trabajo de vinificación en frío, elaboraciones con lías o envejecimientos leves en barrica. Y Enate se ha convertido en el oráculo de esta cepa. “Al pie de la montaña”, con esas cumbres que infunden tanto respeto como protección, en ese escenario casi místico, concretamente en el Valle de Enate a orillas del río Cinca se encuentra una de sus mayores plantaciones de viñedo, la parcela 234, que da nombre a su célebre Chardonnay-234, con oxidación en botella y asociado desde 1997 a una luminosa composición de Pepe Cerdá.
Hoy, Enate dispone de una superficie de más de 12.000 metros cuadrados, de los que 1.500 metros cuadrados albergan 4.000 barricas (70% de roble francés y el resto de roble americano) y 3.200 se dedican a la crianza en botella. En este contexto, nada mejor que conocer sus vinos de la mano de un perfecto anfitrión como el reconocido enólogo Jesús Artajona, figura clave en la consolidación de la bodega como un referente de vinos tan actuales y sorprendentes como sus monovarietales:
Enate Merlot-Merlot 2022, con una crianza de 14 meses en barricas nuevas de roble francés para terminar de redondearse en botella. Un tinto seductor de principio a fin por su amplio abanico aromático, su fuerza, exuberancia, intensidad y elegancia suprema, “con mucho poderío en su paso por boca. Fue el primer vino que nos hizo alcanzar la mayoría de edad en el mapa de los vinos buenos”, en opinión de Artajona. Un vino muy armonioso, directo a los sentidos.
Enate Syrah-Shiraz 2022, “marcado por la crianza en barrica”. procedente de dos zonas cultivadas con filosofías diferentes: la syrah (de origen francés) del valle de Cregenzán y la shiraz (de origen australiano) de la colina de Alcanetos pero con vinificaciones iguales. Con una crianza de 15 meses en barricas nuevas de roble europeo y americano para afinarse después en depósito hasta el momento de su embotellado es un tinto voluptuoso en boca y muy persistente.
Enate Cabernet-Cabernet 2021, una locura aromática con notas balsámicas, especiadas junto a ligeros toques tostados. Con una crianza de 16 meses en barricas nuevas de roble francés, es un tinto sabroso, fluido, muy equilibrado, con mucha estructura. “Una carrocería muy bien montada”, en palabras de Artajona.
Enate Varietales Dos Mil Veintiuno 2021, un “ensamblaje de ensueño, donde la estructura de la cabernet sauvignon, la calidez de la merlot y la fruta negra de la syrah” conforman una fascinante armonía, tras una crianza de 18 meses en barricas nuevas de roble francés. Con una producción entre 4.000/5.000 botellas, se muestra muy expresivo, un ‘somontano’ gozoso que sin lugar a dudas seguirá creciendo en botella.
Terminamos de rizar el rizo con la cata de Enate Uno Tinto 2016, nada menos que en la cúspide de la torre campanario de la Catedral de Barbastro, una imponente estructura de estilo mudéjar construida a finales del siglo XVI. Todo un lujo para el tinto de más entidad y exclusividad de Enate, cuya etiqueta fue diseñada por Erwin Bechtold, primer artista internacional en colaborar con la bodega, en la que quiso reflejar “un orden desordenado”, cuya intensidad roja late bajo una franja negra que delimita el espacio sin someterlo. Un vino muy especial, elaborado con 80% de cabernet sauvignon y 20% de merlot, extraordinario, auténtico regalo para el disfrute.
LAUS Y SUS CHISPEANTES BURBUJAS
En Laus todo gira en torno a la naturaleza. Su propio edificio está rodeado por una preciosa alberca que lo abraza con una lámina de agua en constante movimiento, su logotipo representa la tierra en la simbología yi-king, dispone del sello Eco-Prowine y todos sus vinos son veganos… en buena lógica, mejor forma de cerrar el círculo del Grupo Enate imposible: el último reto de Jesús Mur, enólogo de Laus.
Blum by Laus Blanco, elaborado con garnacha blanca, y Blum by Laus Rosado (garnacha), cuyo nombre hace alusión al sonido del descorche del frizzante. Su imagen cargada de fuerza y alegría ha sido creada por la reconocida artista Eva Armisén, siguiendo la filosofía de la misma bodega bajo una explosión floral. ¿Su objetivo? Disfrutarlos muy fríos en cualquier momento, con su suave burbuja, ligereza, aromas frutales y sensación refrescante.
Sin pasar por alto Cero by Laus, vino 0.0 de alcohol elaborado con la variedad gewürztraminer, refrescante, frutal, con aromas florales, notas exóticas y agradable en boca. Con hielo y una rodajita de naranja tiene su punto.








