Delicadeza y creatividad a raudales, productos estacionales y de proximidad, máximo respeto por la materia prima son los pilares esenciales sobre los que se fundamenta el restaurante Deessa, corazón gastronómico del Mandarin Oriental Ritz, Madrid.
Un concepto palpitante de imaginación, arriesgado e innovador, gracias a la genialidad de su autor, el chef Quique Dacosta y su fiel valedor jefe de cocina Ricard Tobella (“Capo”), bastante ‘culpable’ de las tres estrellas Michelin conseguidas en el restaurante Quique Dacosta de Denia. Todo ello, arropado por un equipo de 10 con un mismo objetivo: “repartir felicidad”, como nos subraya María Torrecilla, directora del restaurante.
Entramos en este universo mágico, enmarcado por un espectacular y luminoso comedor, a través de su menú contemporáneo QDRITZ, exclusivamente creado para Deessa, saboreando su célebre snack de rosa de pétalos de manzana (láminas de manzana introducidas en granadina con vinagre de frambuesa) y gin tonic de la misma fruta, servido por Tobella. A partir de aquí, el cúmulo de sorpresas no va a tener fin.
Nos sumergimos en este adorable ejercicio de gran incidencia sensorial con unos entrantes en los que la bearnesa de huevas de trucha con polvo de estragón o la sopa de guindilla y anguila ahumada (una irreprochable gelée en ligereza y textura) apuntan muy alto para el comienzo.
La “magia” no ha hecho más que comenzar ante el impecable saam de shiso, atún rojo y musgo estrellado con pimentón de la Vera picante; el más que espectacular carro de caviar (beluga, osetra y daurenki) y huevas de pescado (maruca y mújol) en salazón, siguiendo las técnicas desarrolladas por Dacosta en los últimos años; y cómo no, su excepcional gamba roja de Denia. Los milagros existen y con esto damos fe.
A continuación, propuestas tan sorprendentes como una superlativa ostra en geli-sopa de apio, seguida de
un rodaballo emulsionado en jerez, con su espina de arroz caramelizado para subir a los altares; un convincente arroz arborio de colmenillas en velo de leche con esferas de mantequilla y una sabrosísima molleja asada con hojas de la sierra elaborada con caldo de la propia molleja.
El capítulo goloso se concreta en pan de oro ”melocotón melba” en homenaje al gran cocinero Auguste Escoffier, seguido de la gianduja real acompañada de muelles dorados de caramelo.
El toque mágico del maridaje lo aporta Silvia García, directora de su bodega, para cerrar el círculo perfecto de este ‘sueño’, según palabras de Quique Dacosta, hecho realidad.
Precio del menú: 180€
270€ con armonías
