En pleno centro de Madrid, en una zona que, salvo notables excepciones, ha degenerado en una sucesión de tascas y restaurantes turistizados y carentes de interés, Casa Mories supone un soplo de aire fresco a la hora de disfrutar de unos platos repletos de sabor y muy bien elaborados.
Todo ello gracias al acertado criterio del chef Beltrán Alonso, quien afronta esta aventura –como renovación de una larga historia familiar que comenzó en 1965 como La Forja de Sesnández– con ganas de reinterpretar el rico acervo de la tradición gastronómica española de la mano de platos muy, muy apetecibles.
Para comer ‘de un bocado o dos’, croquetas caseras de carabinero o de cecina de León, cuchara de molleja de vaca a la parrilla con cremoso de coliflor y caviar iraní, steak tartar sobre pan brioche con anchoa 00 y patata frita, una espectacular flor de alcachofa con huevo a baja temperatura y velo de papada ibérica y unos crujientes y memorables langostinos de Sanlúcar en tempura con alioli de placton.
En el capítulo de entrantes tampoco pueden faltar sus patatas bravas en tres texturas con salsa brava y alioli ajonegro, el torrezno a baja temperatura con espuma de patata revolcona o sus huevos rotos a baja temperatura con tartar de gamba roja al ajillo.
La buena materia prima también se hace patente en guisos tan excelentes como el canelón de faisán estofado con bechamel ligera y trufa negra, la perdiz de campo estofada a la toledana con chocolate, el rulo de gallina en pepitoria y un más que memorable rabo de vaca deshuesado con espuma de patata. Ojo también al sapito gallego a la parrilla con salsa bilbaína, chipirón de potera encebollado en su tinta o el carabinero XXL en papillote con sobrasada mallorquina.
De postre una gloriosa tarta de chocolate cremoso o una torrija en pan brioche caramelizado con helado de leche merengada. El mejor broche para tan opíparo descubrimiento.
Precio medio:40€
