Morgan Whitelegg, muy curtido en los fogones de su propio país, Italia, Francia, los Alpes austríacos e incluso Baleares, donde se enamoró de los sabores e ingredientes mediterráneos, se incorpora a Bristolbar como un firme defensor del homemade, es decir, todo hecho en casa. Desde los fondos a las salsas, las pastas o las guarniciones, con propuestas tan atractivas como el foie mi-cuit acompañado de mermelada casera de higos o el salmón marinado en ginebra de lima y crema mascarpone, con potente sabor cítrico.
Pero sus artes culinarias se hacen mucho más evidentes con platos principales como sus sabrosos tagliatelle al buey de mar, de pasta 100% casera, presentados en su propio caparazón y aderezados con ajo, tomillo, chile, lima, cilantro y pimiento verde; el solomillo Wellington con mostaza de estragón y especias, elaborado con carne de buey español en lugar de ternera, con el fin de obtener “mayor sabor” final; o el Cassoulet, un guiso típico del sur de Francia adaptado a nuestra gastronomía con fabes asturianas.
Y de postre, Whitelegg opta por reivindicar la tradición repostera británica a través de postres tan caseros como el soufflé de chocolate, un Cheescake o el Apple Pie & Custard.
