En pleno corazón del Parque de la Vega, en la localidad madrileña de Alcobendas, inmerso en una espectacular terraza se esconde este remanso de paz bajo el nombre de La Terrace de la Vega.
Solo por el regocijo que supone saborear su excepcional chuletón de vaca rubia gallega con patatas y pimientos de Padrón, su delicioso rodaballo a la bilbaína con verduritas, o el alucinante Soft shell crab con curry de mango, ya merece una visita este refugio gastronómico indispensable para los que somos amantes de la buena cocina a la brasa.
Concienzuda apuesta personal de José Kiwan Blanco, de origen libanés y 20 años en su trayectoria profesional dentro del mundo hostelero, junto a su cuñado Charbel Wehbe, por ensalzar sabores y texturas de una cocina muy versátil, en la que el respeto a la materia prima no es palabrería, sino un compromiso real de calidad en cada ingrediente, utilizando el carbón como uno de sus principales soportes culinarios.
Empeño pleno de autenticidad, donde el sabor genuino es lo que prima. Como el de sus torreznos de Soria suflados a alta temperatura, las zamburiñas a la brasa con aceite de ajo perejil o el pulpo con patatas revolconas y pimentón de La Vera; sin perder de vista entrantes propios de su tierra como el hummus (crema de garbanzos, tahini y limón), el moutabal (crema de berenjena asada, tahini y limón), o el kibbeh (plato típico libanés a base de carne picada, piñones, buygul y especias).
Hay elaboraciones que no necesitan artificios. Solo producto, precisión y el equilibrio exacto entre textura, temperatura y sabor, como el sutil tataki de atún Balfegó marinado, con sésamo y cama de mayonesa de wasabi; el tartar de salmón con aguacate, teriyaki, wakame y esferas de yuzu; el carpaccio de solomillo de vaca rubia gallega, enriquecido con tomate seco, parmesano y aceite de trufa blanca o el ceviche de corvina con leche de tigre, cilantro macerado con limón y picante y plátano macho.
Por su cúmulo de tentaciones a cuál más sugerente y apetecible, los postres por sí mismos conforman capítulo aparte. Desde su delicadísimo lingote de torrija con pan brioche, bañado en chocolate blanco y toffe con helado de caramelo salado o la tarta de pistacho y chocolate blanco hasta el coulant de chocolate casero con helado de violeta o el fascinante helado de chocolate con aceite picual y escamas de sal.
Respecto a la carta líquida, Kiwan es firme defensor de etiquetas fuera de las pautas convencionales, como el riberense 912 de Altitud 100% tempranillo envejecido nueve meses en barricas americanas de la bodega Veganzones o el cava ecológico Nº11 Brut Rosé de Dominio de la Vega Requena 2023, elaborado con pinot noir y garnacha, cuya burbuja tan fina, persistente y elegante fue el mejor broche de oro para tan particular Nirvana.
Precio medio:40/50€






