Tenemos “chica nueva” en el barrio de las Letras. Su nombre es Victoria y se presenta como una centelleante diosa de la locura, donde la sangría es la gran estrella para armonizar la cocina disfrutona e inconfundible del clan Rosi.
Y ya van ocho. El universo de Rosi La loca continúa creciendo, enmarcado siempre en los entornos próximos a la madrileña Puerta del Sol. Nuevo restaurante que es toda una explosión de color y una apuesta clarísima por la sangría servida a partir de un singular sistema de grifos que permite mostrar todas sus variedades de forma visual, convirtiendo la barra en un precioso escaparate con propuestas inusuales y deliciosas elaboradas por el bartender Ionut Ciochina.
Como La Fresa del Deseo (vino blanco, fresa, arándanos y menta), Paloma Victoriana (vino blanco, tequila, arándanos, pomelo y vermut), Victoria de Jerez (vino tinto, lima, frutas, limón, Pedro Ximénez y oloroso), Naranja Victoria (vino blanco, mandarina, maracuyá, lima y melocotón), La Púrpura Real (vino tinto, vermut, arándanos, canela y flores de cerezo), Victoria Pacharán (vino tinto, melocotón, granadina, naranja, vermut y pacharán)… junto a dos sangrías 0,0% bajo el nombre de Luz Tropical ( vino blanco, jengibre, piña, maracuyá y vermut) e Imperial Cero (vino tinto, arándanos, pomelo, flores de cerezo y vermut).
La propuesta gastronómica, muy en línea con la filosofía del grupo, comprende grandes éxitos de la casa como las bravas y las cremosas croquetas de Rosi, el pincho de tortilla poco hecha, las vieiras del Pacífico con mayonesa de kimchi y lima y su siempre espectacular ensaladilla Brutal.
Sin pasar por alto otras magníficas sorpresas preparadas por Javier Alfaro, director gastronómico del grupo. Entre ellas y camino de convertirse también en imprescindibles los callos Casa Victoria, las albóndigas de pollo al curry, el bao de la oreja de Jaime y unos más que memorables huevos rotos con gambones al ajillo, jamón ibérico o atún rojo. En el capítulo marino, no puedes perderte su tiradito de salmón con yuzu y aceite de sésamo, el pulpo a la brasa o el rape de tripa negra con pil pil.
El ‘redoble’ victoriano se completa con un trío de arroces a cual más sabroso, desde el tradicional del señorito o la paella valenciana hasta el de boletus. Presentados en su punto justo, nada grasientos, y con un crujiente socarrat para rascar con fervor como si nos fuera la vida en ello.
De postre, tarta de queso de oveja con helado de pino, tiramisú Victoria con toque de Nutella y cookies o la soberbia torrija de pan brioche artesano de Viena La Baguette, reconocido por su miga consistente, prieta y perfecta para empapar sin romperse, con crema inglesa y helado de pino mediterráneo realizado por el gran maestro italiano Sandro Desii, referente en la elaboración de helados artesanales con ADN mediterráneo, que le aporta una complejidad aromática y un contraste en el paladar fuera de lo habitual. No en vano ha conseguido el Segundo puesto Innovación en el VI Concurso La Mejor Torrija de Restauración de la Comunidad de Madrid, certamen que pone en valor una de las elaboraciones más emblemáticas de la gastronomía madrileña.
Precio medio: 30€






