‘Puesta de largo’ en Madrid de las etiquetas más emblemáticas de esta bodega manchega. Vinos originales, divertidos y muy seductores… pura melodía de aromas y texturas.
En Bodegas Más que Vinos se definen como “creadores de recuerdos”. Y qué recuerdos entrañan estos vinos de pequeña producción, cada uno con su propia historia. Sostenibles y ecológicos ‘relatos’ avalados por un proyecto creado por tres amigos enólogos (May Madrigal, Alexandra Schmedes y Gonzalo Rodríguez) inicialmente como empresa de asesoría enológica para trabajar con bodegas de la talla de Valduero, Remírez de Ganuza, Alvear, Valserrano y Barón de Ley, entre otras; hasta fundar su propia bodega a partir de viñas familiares en el pueblo natal de Gonzalo, Dosbarrios, en la provincia de Toledo.
May Madrigal, Alexandra y Alonso Rodríguez, hijo de May y de Gonzalo, fueron los anfitriones de esta ‘puesta de largo’ en el restaurante Ovillo. Para calentar motores, nada mejor que su espumoso rosado Perlas de Otoño Brut Nature, elaborado con cencibel (tempranillo) y garnacha tinta de cepas de 20/50 años, con una producción de tan solo 4.000 botellas. Con una crianza en botella sobre lías durante 18 meses hasta su degüelle manual y ese color rosa pálido que le caracteriza, es pura frescura y elegancia. Disfrute total ya sea comienzo o final.
La Malvar de Más Que Vinos 2022 resultó más que airosa ante la prueba de fuego que supuso armonizar a la perfección con unos espárragos blancos, mayonesa de lima y crujiente de sus pieles. “Variedad única y muy delicada, que hace 27 años nadie la conocía”, en palabras de May Madrigal. Procedente de viñas de más de 50 años, con fermentación espontánea del mosto en tinaja de barro con 10% de madre (uva entera) y dos barricas nuevas de roble francés y crianza sobre lías en barricas y tinaja con batonage semanal. Otro logro sutil, muy delicado en boca, vibrante y fresco.
El Vino de Antes, blanco de solera cuya elaboración se inició en 2011 a partir de la variedad malvar, procedente de viñas de cultivo ecológico de su finca El Horcajo con rendimientos bajos. Envejecido durante varios años en dos toneles de madera, sin prisa, dejándole evolucionar sobre su propio velo. Sorprende desde el primer envite aromático con complejas notas de jerez, albaricoque, membrillo… Con fermentación espontánea y natural, se mantiene con sus lías hasta el embotellado. Crianza de 2019 a mayo de 2025 en barricas de roble sobre madre de 2011. Solo salen 600 botellas al mercado.
Garnacha de la Madre 2021, 100% garnacha de cultivo ecológico, procedente de una viña plantada en un valle junto al arroyo de La Madre en su finca de El Horcajo. Con una crianza en conos de cemento durante 12 meses, es toda una explosión frutal en boca, potente, profundo… Muy rico.
Viña el Señorito de Ercavio 2021, 100% cencibel procedente de la viña El Señorito, la más caprichosa y complicada de cultivar, pero con una fruta excepcional. Con una crianza de nueve meses en barricas nuevas de roble francés, es un tinto de color rojo cardenalicio, fresco con buen cuerpo, marcado por frutas rojas y negras, con elegancia y mucha gracia. Tinto para armonizar con todos los honores guisos, caza y carnes a la brasa como el solomillo de ternera blanca lechal con 12 días de maduración con patatas y boletus salteado que disfrutamos.
La Plazuela 2018, tinto muy especial criado en la antigua bodega familiar La Plazuela del año 1851, elaborado con 80% cencibel y 20% de garnacha tintorera “con frescura muy alta y nervio para que el vino sea largo y aguante muy bien. Buscamos que tenga larga vida”, en palabras de Alexandra. Con una crianza de 18 meses en barricas nuevas (80% roble francés y 20% roble americano) y otro año en tinaja, atesora el estilo elegante característico de la casa con mucha fruta y una nariz muy seductora.
Junto a estos premium también hay dos joyas muy a tener en cuenta:
El cinematográfico Los Conejos Malditos Tinto, juvenil y rebelde 100% tempranillo carbónico, que figura en una de las escenas finales de la película Una batalla tras otra, dirigida por Paul Thomas Anderson, en la que Leonardo DiCaprio aparece bebiendo una copa de este vino, cuyo nombre precisamente se debe a que sus uvas proceden de cepas que sufren los peores ataques de los conejos. De dicha simbiosis entre naturaleza y vino surgió la idea de rendir homenaje a los culpables de este ‘grato’ desequilibrio y colaborar con el caricaturista estadounidense Dustin Harbin, autor de su icónica etiqueta.
Y Avienne 2024 en su segunda añada, 100% garnacha tinta, cultivada en cepas viejas de cultivo ecológico con rendimientos muy bajos, fruto de los años de amistad y cariño por el vino rosado que unen a Alexandra y Armin Zogbaum, fotógrafo y artista de renombre internacional. De color rosa pálido y brillante, resulta muy aromático, fresco, afrutado y con equilibrada acidez. Ojo a su puntazo gastronómico que mejora tras su paso en botella.









