Vinos peculiares y francos, fieles a su origen mallorquín y con una idiosincrasia definida por variedades autóctonas que le aportan su carácter al margen de modos y modas.
Muy en línea con su filosofía vital de “crear vinos auténticos y honestos desde una visión que prioriza la calidad y la identidad por encima de todo”, el restaurante Ovillo fue el lugar elegido para presentar en Madrid Ànima Negra, referencia inexorable a la hora de hablar de vinos auténticos, personales y de calidad de la isla de Mallorca.
Entrañable proyecto emprendido en el municipio de Felanitx hace más de 30 años por Miguel Ángel Cerdá y Pere Obrador, quienes de cara al futuro han decidido “pasar el testigo” a Laura Binimelis, bióloga formada en Salamanca y directora técnica de la bodega. Curiosamente todo comenzó con las prácticas de un máster en nutrición y control de calidad de alimentos en el laboratorio de Ànima Negra. Tras una década, “su mirada científica y contemporánea aporta un valor decisivo para afrontar los retos actuales, entendiendo el cambio climático como una oportunidad para adaptarse mejor, escuchar la viña y reducir al máximo la intervención química”, subrayan desde la propia firma.
Genial oportunidad para saborear de la mano de Laura las últimas añadas disponibles de Ànima Negra junto con un ‘tripartito’ vertical del ÀN, su vino más carismático.
Quíbia 2025, blanco muy sutil, con muchos matices, pleno de frescura y salinidad, fruto de un ensamblaje único a partir de las variedades autóctonas giró (80%) y 20% de premsal blanc. Fermentado y criado sobre sus lías a lo largo de tres meses en depósitos de acero inoxidable, con la singularidad de que un 10% del vino pasa seis meses en barrica de acacia, destaca por su gran capacidad de seducción y acidez muy equilibrada.
ÀN’R 2025, primer y único vino rosado elaborado exclusivamente con su variedad fetiche, la callet, en las Islas Baleares. Un ‘rosé’ muy peculiar, procedente de cepas seleccionadas de la zona de Son Negre, ubicadas en pequeñas parcelas con poca profundidad de tierra, suelo con rocas calcáreas y mucha presencia mineral, junto con escasa retención de agua, lo que origina un distintivo color rojo a la tierra, también conocida como call vermell. Con una crianza de cuatro meses en cemento, es una maravillosa rareza.
ÀN/2 2023, muestra de la autenticidad del territorio a través de un ensamblaje formado por un 65% de callet, 20% de mantonegro y fogoneu y 15% de syrah. Con una fermentación en depósitos de acero inoxidable y crianza de 12 meses en barricas de roble francés y americano, evoca una panoplia de aromas y matices que nos sumerge en el ADN de la isla balear. Fresco, sabroso, un tinto elegante, estructurado, que se muestra muy armonioso y complejo.
ÀN 2019, ÀN 2022 y ÀN 2023, un trío de ases muy vivaz –incluso la añada 2019 que demuestra magnífica evolución– firme testimonio de la singularidad que ofrece la callet. La 2023 resulta espectacular, con un paso en boca muy elegante por su textura y profundidad. Un auténtico regalo para el disfrute, máxime por su gran capacidad de envejecimiento.






