Nada más entrar, no te lo puedes creer. Contemplas unas maravillosas aves marinas y al poco tiempo tiburones martillo, hojas otoñales… que pasan por encima de tu cabeza. Pero ¿dónde estoy? Pues en Quintoelemento, un espacio diseñado para disfrutar de una experiencia única en torno a la mesa a cualquier hora del día, ubicado en la séptima planta de la ya mítica discoteca Kapital, en la madrileña calle de Atocha.
Escenario perfecto para la ‘alegría de vivir’, avalado por una gran cúpula que se abre en su totalidad al cielo de Madrid. Dicha cúpula dispone de una de las mayores pantallas cóncavas retráctiles, con 180 metros cuadrados de pantallas led que proyectan contenidos de ultradefinición 4K. ¿El objetivo? En consonancia con los gastroclubs ya existentes en otras ciudades como Londres o Nueva York, buscar otro tipo de experiencias que va más allá de lo meramente gastronómico. En suma, después de comer o cenar, puedes continuar el disfrute escuchando música, tomarte un cóctel de autor elaborado por el maestro coctelero Erre y dejarte envolver por el maravilloso espectáculo audiovisual de afamados videoartistas.
A partir de su vasta experiencia en fogones patrios de tan reconocido prestigio como Arzak, El Bulli o Mugaritz e internacionales como Per Se con Thomas Keller o Eleven Madison, de Daniel Humm, en Nueva York, el chef Juan Suárez de Lezo como director gastronómico mantiene su mirada en Perú, China, Singapur, Mediterráneo… para ofrecer una carta cosmopolita fundamentada en el uso selecto y exclusivo de las mejores materias primas.
Para empezar, las opciones del sushi bar casi se hacen imprescindibles. Sashimi de salmón, atún, toro, pez limón; maki roll de langostino tigre o vegetal y, por supuesto, un amplío surtido de nigiris. Ojo al de wagyu con foie. Alucinante!! Entrando ya en el continuo ir y venir de contrastes y sabores, las opciones van desde la viera con jalapeño y pepino o el taco de lenteja con merluza, lemon grass y brotes hasta la magnífica gamba roja presentada en dos texturas con huancaína de sus cabezas y el soberbio atún con miso ibérico, yema curada y crujiente de boniato. En esta tesitura, el imponente Chili Crab del señorito elaborado con bogavante y cangrejo blando de roca con un toque de palo cortado es una superlativa locura.
Entre sus variopintas propuestas también resultan muy recomendables el delicado lomo de rape a la plancha con mojo rojo y la parpatana de atún con jugo de garbanzos y jalapeños. En plan carnívoro, opciones tan suculentas como un jugosísimo solomillo a la brasa con parmentier, lingote de vaca (250 grs.) o hacha de ternera lechal.
La bodega situada una planta más abajo, donde el restaurante se transforma para grupos reducidos, avala la excelencia de su carta de vinos con etiquetas tan deslumbrantes como Castillo Ygay, Vega Sicilia Único, Pingus, La Faroana, L’Ermita, Pago de los Capellanes, La Nieta… junto a maravillosos champagnes y una buena colección de generosos.
Si prefieres armonizar con un cóctel, resulta muy sorprendente el mojito de shochu (con shochu, sirope de shisho y espumoso de sake) o el refrescante Tanoshi (con ginebra rosa, frutos rojos y eucalipto). ¿Quién puede hablar de tiempo ante tanto deleite?
Precio medio: A partir de 40€

