Representan un auténtico homenaje a la devoción inspirado en la Semana Santa más espectacular de Castilla. Y significan una réplica ingeniosa de los penitentes en procesión. Con su capuchón y su capa, sus cirios y escapularios… cada detalle está reflejado en este postre que popularmente se conoce como los “dulces penitentes”.
Un postre elaborado con los sabores típicos de la Semana Santa y que son, precisamente, los ingredientes tradicionales de las pastelerías vallisoletanas. El chantilly, la crema pastelera, la nata montada, el bizcocho o el azúcar fondant, entre otros. En definitiva, un sugerente e icónico atractivo de estos días de lo que podría denominarse como Dulce Pasión.
