Tras el exitoso bagaje alcanzado en sus otros dos emplazamientos madrileños (Ponzano y Ronda de Segovia), el barrio de Chamartín ha sido el nuevo punto de mira de los hermanos Aarón y Mesala Guerrero, emprendedores del Grupo Mimosa, para consolidar La Tía Feli como una de las tabernas imprescindibles del buen tapeo.
A la hora de abrir boca, nada mejor que tentar clásicos de la casa como su espectacular gilda, el delicioso bocado que supone la Marinera murciana (ensaladilla –a la murciana, obvio–, anchoa y rosquilla crujiente), o el chute sápido de una sardina ahumada con mazamorra cordobesa (muy similar al ajoblanco pero más espeso). Y en estos prolegómenos gustativos tampoco pueden faltar bocados tan apetitosos como su ensaladilla de bonito y piparras o la mojama de Barbate en su punto óptimo de textura.
Y no hay tapeo del bueno sin una fritura más que imponente como sus riquísimas pavías de bacalao, en esta ocasión con mahonesa de ajo asado; croquetas cremosas de jamón ibérico o de chipirón en su tinta, flamenquines, puntillitas con yema de huevo, bienmesabe, crujientes cachopitos…
Hasta llegar a colmar nuestro apetito con una vasta oferta de pecaminosos molletes de Antequera (con sobrasada, queso curado y miel de romero; chicharrón de Cádiz y tomate procedente de El Colmado, negocio también del mismo grupo; lomito ibérico, paleta ibérica, pastrami, El Serranito). ¡Ojo! vas a querer probarlos todos.
Picoteo que sabe a gloria más aún acompañado de un delicioso vermut o cualquiera de sus vinos o manzanillas para que se note el acento andaluz que trasiega por sus cimientos.
Precio medio:25€
