Tras el aval de más de un siglo de historia, se abre nuevo capítulo en Bodegas Perica de la mano de Mario Entrena, cuarta generación del clan familiar, con un decisivo cometido: embotellar la mejor expresión de su viñedo.
Bajo el lema de “Una bodega con carácter propio”, la puesta en valor del viñedo a fin de crear vinos más fieles a su origen es el firme reto de Mario Entrena a la hora de afrontar el futuro. La familia dispone de 150 hectáreas de viñedo propio repartidas en 175 parcelas en Rioja Alta con una diversidad de suelos, altitudes y orientaciones poco habitual y en la que el concepto de “viñedo singular” asume protagonismo total como “una expresión cualitativa del origen, historia y carácter de la finca”.
Fincas con nombre propio como Olagosa, situada en el término de San Asensio (Rioja Alta), con viñas plantadas desde mediados del siglo XX sobre suelos franco-calizos de la que procede el Olagosa Vendimia Seleccionada 2025 con fermentación en depósitos de acero inoxidable (1/3 de la fermentación) y el resto en barricas nuevas de roble francés y americano, donde finalizada la fermentación alcohólica se mantiene en contacto con sus lías durante al menos tres meses. Un 100% viura con clase, equilibrio, delicada intensidad, buena expresión frutal y un puntito de acidez que le brinda largura y persistencia.
Finca Valdelascarretas, plantada en 1975, con una joyita tan auténtica como Finca Valdelascarretas Viñedo Singular 2021, también 100% viura, potente, untuoso, complejo, con fermentación en barricas de roble francés en las que permanece junto con sus lías durante seis meses para su posterior crianza en barrica de roble francés a lo largo de 15 meses. Desde un primer momento muestra su finura, gran riqueza aromática y volumen en boca. Goloso, sedoso, de acidez media y muy armónico en su toque amargo con final dulce. Producción total: 4.661 botellas.
Finca Santa Julita, (1 hectárea de viñedo) también de 1975, con su fiel valedor Finca Santa Julita Viñedo Singular 2021, procedente del altozano de San Asensio, con una fermentación alcohólica y maloláctica en tinas de madera francés, y posterior crianza en barricas de roble francés durante 14 meses, más dos años en botella. “Magia de la tempranillo”, en palabras de Mario. “Limpio, brillante, intenso, con elegancia y estructura muy sutil”. Un tinto para disfrutar a tope, simbiosis perfecta de delicadez y energía. Producción total: 4.537 botellas.
A estos viñedos se suman otras parcelas históricas algunas con cepas que se remontan a 1931 y son base de vinos como Perica Oro Reserva Especial 2012 100% tempranillo. “Procedente de un viñedo viejo tratado con mucho mimo”, crianza en barricas bordelesas durante 30/32 meses y en barrica nueva de roble francés para permanecer posteriormente en botella como mínimo 18 meses, resulta muy rico en matices, amplio, carnoso, redondo, bien estructurado, persistente y largo. Tinto mayúsculo y broche muy especial para brindar en el wine bar Vinology, ‘escaparate’ madrileño de esta nueva etapa.





