La sierra de Gredos forma parte consustancial de su origen. Y en esta sólida vinculación con el territorio, Las Moradas de San Martín ha puesto en marcha la iniciativa “Senda para Gredos” a fin de contribuir en su recuperación tras el incendio de San Martín de Valdeiglesias ocurrido en el pasado verano.
Una escapada al enclave único donde se encuentra la bodega, concretamente en el Pago de los Castillejos al oeste de dicha sierra, nos ha servido para testar que la tragedia felizmente no alcanzó sus instalaciones ni los viñedos, aunque sí afectó a buena parte del paisaje que la rodea y a otros espacios naturales de su entorno.
Precisamente, un tinto que “representa fielmente el espíritu de la garnacha-terruño de Las Moradas”, en palabras de la directora técnica de la bodega Isabel Galindo, ha sido el elegido para comandar este proyecto “Senda para Gredos”. Senda ECO procede de parcelas de garnacha situadas en zonas de montaña, a casi 900 metros de altitud, sobre suelos graníticos y trabajadas mediante viticultura ecológica y prácticas biodinámicas.
Por cada botella de Senda ECO vendida durante la campaña, Las Moradas de San Martín destinará 1€ a la Fundación Internacional para la Restauración de los Ecosistemas (FIRE), entidad especializada en restauración ecológica, con el objetivo de contribuir a las actuaciones de reforestación y recuperación de los ecosistemas afectados. De tal forma que 6 botellas vendidas revierten en 6€ de ayuda, el coste de plantación de un árbol.
En línea con su excelencia también como anfitriones, tuvimos la grata oportunidad de degustar a lo largo de un riquísimo brunch campestre vinos tan singulares como Ensayo ECO 2021 Albillo Real, “fruto de las pruebas que hacemos para observar hasta dónde puede llegar la albillo. Un blanco con mucha fuerza en boca, acidez arropada, cuerpo y muy buen envejecimiento”, subrayó Isabel Galindo. Con una crianza de 20 meses en barricas de roble francés y bâtonnages en cada luna llena hasta diciembre, solo se han elaborado 875 botellas.
Initio Garnacha tinta 2006 y 2020, en ambos casos 100% garnacha de viñas viejas (entre 50 y 112 años) plantadas a casi 900 metros de altura sobre suelos graníticos de arena y roca, cultivadas en secano, con una crianza de 14 meses en barrica de roble francés tratada parcela a parcela. “Muy sorprendente el tanino del 2006, más pulido y con mayor evolución que el de 2020”.
Libro Once. Las Luces (cuya etiqueta ‘luce’ un fragmento del relato que Andrés Trapiello escribió sobre Madrid y su luz para la bodega) y Libro Veinte (con texto de Javier Sierra en su etiqueta), elaborados con garnachas de La Centenera, una parcela ecológica de más de cien años, “capaces de plasmar la esencia de la garnacha más exclusiva, de la forma más natural y respetuosa posible”. En ambos casos vinos complejos, redondos, plenos de personalidad, elegancia y finura, con vocación de guarda. Muy gastronómicos, hasta el punto de no saber por cuál decantarte.






