Ruta enogastronómica a Haro, capital del vino Rioja

Publicado el 26/05/2014 por Maite Corsín - Comentarios (0)

Bodegas-RODA-HARO

Un tour único de fin de semana al Barrio de la Estación para aficionados al buen rioja y al sarmiento.

Con la llegada de la primavera, hay una feliz escapada de fin de semana a tan sólo 3 horas de Madrid, que deja un largo sabor de boca: el corazón de los vinos de Rioja. ¿Pero cómo atinar con las visitas a las bodegas adecuadas, que reflejen la esencia de la calidad por fuera y dentro de los vinos y catas que preparan?.

¿Cómo comer bien sin florituras sin salirnos de la ruta? Unas chuletillas al sarmiento, un buen pescado a la bilbaína o unas patatas a la riojana son fáciles de comer con regusto en cualquier casa de comidas y restaurante de La Rioja Alta, pero en este caso nos hemos propuesto diseñar la ruta para dormir, comer y ver bodegas con mucho encanto, bien sea por la calidad de sus menús, la propuesta de las catas de las bodegas, su historia, o por la personalidad de los anfitriones.

Ponemos el GPS en la ciudad de Haro y en las pedanías (Briñas, Tirgo) sin alejarnos. Otro día nos desplazaremos a La Rioja Alavesa, casi vecina por la escasa distancia de los pueblos en esta región.

 

BODEGAS IMPRESCINDIBLES

En el Barrio de la Antigua Estación de tren de Haro, se encuentra la milla de oro de las bodegas históricas y más pintorescas de la zona. Desde la Estación salían toneles de vinos enteros con destino a Francia para llenar las botellas de los vecinos afectados por la plaga filoxera en el XIX. En una mañana podemos visitar hasta tres bodegas, pero merece la pena repartirse el tiempo para aprovechar lo mejor que ofrece cada una.

Chillida en Cvne

CHILLIDA Y EIFFEL EN CVNE. Cvne es un precioso conjunto de naves que conservan un techado de hierro construido por Gustave Eiffel, la única bodega en el mundo que puede presumir de ello. Una visita por 25€ nos puede incluir una cata de los vinos Cvne, Imperial (nombrado mejor vino del mundo 2013 por Wine Spectator) o Real de Asúa, pero lo mejor de todo, una muestra inesperada de ocho esculturas de Eduardo Chillida: El Viento Que No Vemos, sólo hasta el 30 de septiembre. 

VIÑAS Y WINE BAR EN MUGA Y RODA. Los que les guste visitar más que arquitectura viñedo, lo pueden hacer de la mano de Muga, o bien desde las alturas en globo, para viajeros sin vértigo con un colofón de curso de cata y dos de sus vinos en su wine bar. Si reservamos en su comedor privado, podemos hasta comer en su salón.

También de wine bar abierto al público presume la visionaria bodega Roda, una de las firmas que elevó el clásico vino de Rioja a un concepto de vino más internacional y afrutado. Aquí se puede comprar y tomar los conocidos vinos con el emblema del cardo, los Premium Roda I y II o Cirsion, o el más asequible vino Sela, e incluso mojar el aceite de la casa Dauro y Aubocassa. También se puede vivir una cata más especial dirigida, que cuesta 50€.

LOS MEJORES CALADOS. Seguimos en Roda mientras se disfruta de la vista de los calados iluminados del XIX desde el wine bar, caminando después hacia un sitio irrepetible: El Balcón del Ebro, desde aquí podemos brindar con estos vinos enormes mientras se vislumbra el río entre arboledas, un momento con cita previa (Tel.: 669 776 564).

En el segundo piso de esta bodega, todo un espectáculo es poder sumergirse en los procesos de elaboración más punteros del mercado. Los amantes de las artes plásticas tienen la oportunidad también de ver una seleccionada exposición de grandes fotógrafos actuales bajo la temática “La Ciudad” que garantiza esta innovadora bodega.

La frasca de Viña Tondonia

 

Como colofón o primer destino, Viña Tondonia esconde el mejor baño de historia del vino de Rioja en su edificio antiguo. Su taller de ebanistería y tonelería es una parálisis en el tiempo que emociona, así como sus infinitos calados enmohecidos de 200 metros sin tocar, o su nave de toneles de madera que albergan algunos de los vinos envejecidos a la antigua usanza que cataremos después: Viña Cubillo, Viña Bosconia o Viña Tondonia. 

Por 40€ podremos catar tres vinos Reserva de la casa con un picoteo delicioso a base de embutidos de la zona en un ambiente ultramoderno de sala de catas. A la salida nos esperan para ver el espacio frasca diseñado por la arquitecta Zaha Hadid y el stand modernista de 1910 que la bodega presentó a la Expo Universal.

 

DÓNDE COMER MUY BIEN

PINCHOS SUCULENTOS. Uno no puede empezar a comer sin salir de la calle La Herradura en Haro, pero para no ir a ciegas a salto de taberna y mesón, lo mejor es dirigirse a la mejor barra de la ciudad en el restaurante Atamauri con una larga ristra de pinchos con premio: berenjenas rellenas, ravioli de bacalao con salsa riojana o puerro relleno de espinacas y gambas. Su comedor nos invita a continuar, ya sentados con boletus edulis, kokotchas de bacalao o foie de pato de la casa. Su bodega de viejas añadas de vinos riojanos, bajo un calado con solera también merece la visita.

ASADO DE PRIMERO Y SEGUNDO. La oferta de menús completísimos con vino y postre es generalizado en casi todos los locales. Todos presentan un ambiente de piedra y rusticidad que animan a quedarse horas y a sentirse acogido. Los amantes de una menestra de huerta y un buen cordero asado deben presentarse sin dilaciones en Terete, el asador oficial de la zona.

Chuletas al sarmiento

TODO AL SARMIENTO. Cuando empieza el buen tiempo que es sólo cuando abre, la mejor opción (un secreto sólo para bodegueros) es El Trujal del Abuelo (Cihuri), un pequeño restaurante familiar junto al bonito puente romano del barrio de las bodegas de Cihuri. Platos del día cocinados al sarmiento son cantados por el dueño de una manera informal y con pocos comensales.

La merendola del día después se puede preparar en el asador Bodega Pimiento (Tirgo) en el típico asador con mesa corrida donde se come a base de chuletillas a la brasa, chorizo o pimientos de cristal. Si nos apetece llevar algún producto de regalo, hay que pararse en la quesería de Los Cameros, la única quesería artesanal de La Rioja con multitud de premios (Oro en el World Cheese Awards), gracias a sus quesos curados de oveja o mezcla con corteza de moho afinada con friegas de aceite. La fábrica propone un tour por la quesería con degustación del queso camerano.

 

DÓNDE DORMIR EN SILENCIO

Nos alojamos en Haro en Los Agustinos, un edificio conventual del XIV a 300 metros del Barrio de la Estación con restaurante propio de cocina modernita. Otra opción relajada por lejana es irse a Briñas para dormir en Señorío de Briñas, una encantadora caserona llena de tufonas (las chimeneas de las bodegas) que ha sido redecorada con aspecto afrancesado y recuerdos de otra época pero con todas las comodidades de hoy. La casa rural Legarda en el mismo pueblo también es de los hotelitos con mejor gusto y precio de la ruta.

 

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