Mercado de Antón Martín, a por todas

Publicado el 22/11/2013 por Ángeles Cosano - Comentarios (0)

LA COCINA IMPOSTORA

Los puestos más originales para pasar la mañana e incluso la tarde en un mercado de abastos con mucho futuro.

Sin perder sus raíces de mercado tradicional de abastos, el más que castizo Mercado de Antón Martín, bulle día tras día con iniciativas y propuestas llevadas a cabo por entusiastas emprendedores que abren paso a un nuevo concepto de mercado de barrio, en el que todo suma.

Con el firme propósito de ser originales las posibilidades se multiplican, hasta el punto de que puedes pasar la mañana e incluso la tarde tomando unos vinos excelentes o cervezas artesanas con menús ricos y baratos, asistir a un showcooking, conciertos, exposiciones… por lo que no debes perderte locales como:

La cocina impostora (planta baja). Guillermo Torrijos junto a sus socios Pablo y Rosa, montaron en abril este coqueto puesto para ofrecer comida preparada casera “que parece que la has hecho tú. Platos de cocina tradicional con los que siempre puedes tener un fondo de nevera”, señala Guillermo. Menestra de verduras, albóndigas con tomate, fabada con costilla, pisto, bacalao a la vizcaína, pimientos rellenos, muslitos de pollo a la cerveza, hasta completar una oferta de 50 platos diferentes. Productos de quinta gama, por su elaboración y pocos conservantes, que mantienen un largo periodo de caducidad. Todos ellos envasados en raciones de 250/300grs. Un menú del día (primero y segundo a elegir entre diferentes opciones) cuesta 6,50€. Esta suculenta oferta se completa con unos cuantos vinitos, cervezas artesanas como la tarraconense Rosita, un amplio surtido de chocolate holandés CH CO–¡ojo a las cucharas envueltas en chocolate para derretir directamente en tazón de leche!–, además de catas, conciertos o showrooms como el que tienen actualmente montado sobre Tintín y sus compañeros de aventuras.

La mar de algas (planta baja). El pasado mes de septiembre, Silvia Covacho abrió este auténtico oasis marino dedicado al cien por cien a las algas, “para acercar a la gente a un producto todavía muy desconocido, con multitud de propiedades nutricionales”. De ahí que Silvia te oriente sobre las distintas variedades y su mejor forma de preparar las algas Wakame, Kombu, Nori entera y en copos, musgo de Irlanda, los espaguetti de mar, la lechuga de mar, etc. presentadas frescas, deshidratas o conservadas en sal. Todas ellas españolas, procedentes del Atlántico (aguas gallegas y gaditanas), y con un precio medio que ronda los 5,5€/100 grs (deshidratadas).

Pero no creas que con esto se acaba este “trocito del Atlántico” en Madrid. También dispone de tartar de algas con aceituna negra o curry, salsas, patés, picos, escamas de sal, mayonesa, infusiones y hasta conservas Porto-Muiños, por supuesto, con algas.

donde Sánchez (planta baja). Un antiguo almacén de frutas fue el local elegido por la siempre inquieta Paz Sánchez, para montar hace un año este puesto muy concurrido por fieles “a las cosas ricas. Son productos tradicionales, elaborados por pequeños productores, que me encantan”. A su amplio surtido de vinos por copas (entre 2-3€) y en botella, se suman cervezas artesanas –como la Salvaje elaborada en su tierra de origen Campo de Criptana (Ciudad Real)–, bolsas de patatas fritas Amores de la misma zona, los super premiados aceites ecológicos BaeTuria de Medina de las Torres (Badajoz) elaborados con las variedades carrasqueña y morisca, quesos artesanos de Miraflores de la Sierra (Madrid), mermeladas de fruta y azúcar de caña, magdalenas caseras también de La Mancha y un sinfín más de tradición con mayúsculas para deleite de paladares de sabores auténticos. Además es el punto de recogida de fruta y verdura ecológica del barrio y organiza exposiciones fotográficas y catas.

La Fina (planta baja). Toda su trayectoria profesional estuvo ligada al mundo de la hostelería, hasta que en un momento de impasse Noelia Díaz decidió realizar un curso de cortador de jamón. Y ahí la tenemos desde abril de este año, “siempre cortando a mano” jamones Mallo DO Extremadura (el ibérico de bellota sale a 99€/Kg), chacina de Guijuelo (Salamanca), además de ofertar un rico queso manchego elaborado con leche pura de oveja Valdencinas (19,90€/Kg.) de Quintanar de la Orden (Toledo), junto a diversos foie gras y patés de pato y oca franceses.

 

 

 

Cositon’s Meals (planta baja). Los célebres concursos de perritos calientes con multitud de fans en Estados Unidos fue la chispa que provocó a Víctor Santos a emprender esta aventura puesta en pie a finales de  2012. Su anterior trayectoriaprofesional como diseñador gráfico se vislumbra en la iconografía de este puesto especializado en perritos calientes al más puro estilo americano de los años 50. “Siempre me ha gustado cocinar. Con los perritos calientes vi una oportunidad clara de cubrir un hueco inexistente en este mercado”. La oferta abarca seis tipos de perritos calientes, aunque la estrella continúa siendo el Cositon’s de Luxe aderezado con mostaza, dos tipos de pepinillos, cebolla fresca, gajos de tomate y bacon frito (3,50€). Los vegetarianos tampoco tienen excusa para no hacer una parada obligatoria. También ofrece salchichas de vegetal y con tofu. Además de refrescos, cuenta con dulces y cafés.

La Bodega errante (1ª planta). Después de dos años en paro, el sociólogo Carlos Miranda decidió unir sus dos pasiones de toda la vida: la cerveza y los vinos. Y por eso ha montado hace una semana este local sui generis, donde lo mismo puedes comprar una estupenda cerveza artesanal que llevar tu disco de vinilo para intercambiar por otro o dejarlo en depósito, expuesto en una exposición “propia y ajena”. La cerveza artesana, una vez más, ocupa un papel estelar tanto de procedencia española como internacional. En cuanto a nacionales, cuenta con buenos argumentos: ricas cervezas artesanas Medina y Domus, ambas elaboradas en Toledo; la catalana La Pirata de Súria, junto a la DouGall’s, marca cervecera cántabra elaborada por un inglés. No es mal comienzo.

Sandwich Mixto (1ª planta). Y en toda esta vorágine de aire fresco y provocador, no podía faltar el punto editorial. En esta ocasión marcada por Virginia de Diego, quien en sus prolongadas estancias profesionales por Holanda y Alemania percibió el encanto de locales muy singulares donde su apariencia tiene que ver poco con la realidad. A su regreso a España, no se lo pensó dos veces, para montar en abril del pasado año este “particular punto de encuentro” que se ha convertido en un auténtico faro del fanzine. Un foco de distribución de fanzines que siempre tienen un nexo de unión: estar diseñados e impresos en España. Y si algo te falta, ahí está la editorial Mixto Books para arropar el proyecto después de pasar por los consabidos filtros de calidad. Las micro residencias organizadas para diseñadores y artistas con estancias desde un día a un mes, son un atractivo más de este elocuente puesto en el que siempre encontrarás la motivación perfecta para sentarte y disfrutar de una porción de rica tarta, kitsch o pastel de verduras.

Yokaloka (planta baja). La guinda exótica de este variopinto pastel está más que bien colocada por Yoka Kamada, quien desde hace seis años brinda toda una lección de lo que es auténtica comida japonesa a buen precio. Un surtido irresistible de makis, niguiris, sashimi… y además imparte cursos intensivos sobre comida japonesa (sábados y domingos).

 

 

 

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