La ruta del ron español

Publicado el 6/06/2013 por Maite Corsín - Comentarios (0)

8. puesta de sol playa poniente copia

No hace falta irse a Cuba para conocer más profundamente el ron. Hemos descubierto un vergel de cañas de azúcar, el primer ron español cinco estrellas y un sinfín de cócteles y atracciones en torno a esta bebida. Sí, en Motril.

Nos hemos acercado a Motril (Granada) a revivir el esplendor que tuvo la ciudad y el paisaje cuando estaba tejido de plantaciones de caña de azúcar y fábricas de azúcar. Hay que remontarse a la época de los árabes que llamaban a la caña “la sal de la India”, los cuales extendieron el cultivo por las vegas del río Guadalfeo y la costa tropical de Motril, Manilva o Adra, un oasis de temperaturas cálidas y abundancia de agua. E incluso un poco más adelante en la máquina del tiempo, cuando Colón viaja con esquejes de caña de azúcar para presentarlo en sociedad en Dominicana.

Este viaje es el motor de que Cuba se convierta después en el mayor productor de caña de azúcar y ron del mundo, pero al menos a Motril le quedaría el orgullo de llevar el apellido de “Pequeña Cuba”. La calidad de la caña de azúcar motrileña corrió como la pólvora y a su vez agitaría la creatividad en las familias granaínas para imitar el ejemplo de los maestros roneros cubanos. Tanto es así que en los años 60 la nariz afilada de Francisco Montero empieza a oler aguardientes, melazas bien frescas y tipos de roble para elaborar el primer ron español que sería el primero de Europa. El ron Montero es un baluarte entre las bebidas en Granada, un perfume de caña de azúcar que hoy la familia ha convertido en objeto de museo, cócteles de aperitivo, cursos y otras delicatessen en torno a su fabricación y la de la caña de azúcar. Los fans de los destilados están de enhorabuena porque no hay una ruta más completa en torno al ron, al menos en Europa. Nos levantamos pronto para iniciar esta excursión que huele a miel y frutos secos, e incluye diversas paradas sorpresa:

1º parada: Amanecer en medio de la zafra. Hace nada menos que 1.200 años que la caña de azúcar llegó a Motril. La zafra es el término que aquí se utiliza para la cosecha y  fabricación del azúcar. Las escasas plantaciones de cañas que quedan nadan entre aguacates, piñas y otras frutas tropicales. ¿Alguien dudaba que esto no es una costa tropical? En primavera y verano podemos observar cómo crece la caña antes de su quema y  pase a la prensa y los molinos. El Tío Paco, el creador del ron granadino por excelencia, no era amigo de cañas de azúcar muy tostadas, así que llegaría hasta la India para traer las cañas más frescas. Nos vamos a redescubrir viejos utillajes y molinos para entender mejor la importancia económica de este cultivo antes de que lo arrasara la remolacha, a principios del siglo XX.

2º parada: Culturilla en el Museo preindustrial del azúcar. En el interior del parque de los pueblos de América (C/ Marquesa de Esquilache, 4. Tlf.: +34 958 822 206), nos empapamos de la exposición arqueológica sobre la historia del ingenio (aparatos como los molinos) de La Palma y la caña de azúcar, el ecosistema de Motril y cómo se recoge y elabora este cultivo. Llegó a haber hasta siete ingenios  o fábricas de azúcar de última generación para cubrir la inmensa demanda de azúcar, melaza y ron de caña en Motril allá por 1845. Podemos ver reproducciones a escala original de los molinos y prensas, utensilios, las salas de cocción y el trapiche más antiguo de Europa con el que se extraía el jugo de la caña. La invasión de otros productos tropicales, la remolacha que era más productiva y barata para producir azúcar, el boom del turismo…, iría haciendo de todo esto un bonito recuerdo. Podemos completar el itinerario visitando otras azucareras o en el Centro de Interpretación de la caña de azúcar.

3º paradaA la bodega del ron. Ron Montero es la única bodega de ron en Europa. De historia reciente, sólo desde que el creador Francisco Montero diera vida al famosísimo ron Pálido en 1963, un ron ligero que permanecía tres años en soleras de roble americano que no precisaba de prisas ni ventas. Este ron se convirtió en toda una revelación y el más vendido en Granada. Sin publicidad que valga, sólo con el boca-oreja de los amigos y una producción exquisita. En la entrada de la bodega, una enorme lámpara que imita las cañas entrelazadas nos da la bienvenida, así como una montería al óleo gigante con espíritu british, que es la etiqueta impresa en todas las botellas. Bodega: Camino de la Vía s/n 18600 Motril (Granada) España. Tel.: +34 958 600 183

El aroma de aguardientes nos atrae a la sala de destilación donde los azúcares de la caña y los mostos se convierten en alcohol. Contemplamos majestuosos alambiques de columna en los que nacen cinco tipos de alcoholes, dos de los cuales son para el ron Montero. Llegamos a la nave misteriosa que nos hace creer que esto es Jerez. Criaderas y soleras de 500 litros de roble americano virgen son las elegidas para envejecer los rones, con la diferencia de que no han sido envinados con sherry como el resto de rones. Aquí no corre el tiempo, no hay añadas. Sólo el tiempo que cada ron requiera.

4º parada: Llega la hora de comer. Podemos empezar a abrir boca en los bares de la calle Santísimo o en las del centro de Motril, algunos de los cuales han colaborado creando tapas con el ron Montero. Nos deleitamos con tanta fritura de pescado, pulpo seco, quisquillas de Motril, un gazpacho fresquito y un sinfín de verduras exóticas y colorido. Observamos que muchos de los locales han expuesto algunas de las 20 botellas del ron Montero en technicolor y grandes dosis de imaginación, las premiadas en un Concurso de diseño para rendir homenaje al 50º aniversario de la bodega.

Vamos al fín a uno de los restaurantes que han diseñado menús especiales a 20€ regados con ron: la cocina de Álvaro García en Zarcillo (Paseo de la Esplanada, 2. Tlf.: +34 958 824 887), también en Motril, un golpe de creatividad a la cocina tradicional. El postre es imperdonable, por histórico, para los muy golosos: quizás una Torta Real o la Torta Al-Hajú, ambas a base de almendras y mucho azúcar.

Última parada: Atardecer en la playa. Desde Salobreña hasta Castell de Ferro podemos perdernos en calas, 20 kilómetros de arena: Playa Granada, La Joya (naturista) o la Playa de Poniente. Aquí el último sorbo de la tarde es para refrescar un espeto de sardinas. Pedimos un cóctel de palabras mayores, con ron Montero Gran Reserva (cinco años de soleras con madres de 50), vermú dulce, naranja sin pulpa y angostura. Cómo se rejuvenece así el ron. Francisco Montero, que falleció el año pasado, nos recomendaría El Palito de ron, un clásico aperitivo por Motril, y una casualidad del Tío Paco cuando daba la bienvenida a un amigo. Lleva como ingredientes ron Pálido, un trozo de caña de azúcar ardiendo que se va apagando poco a poco con un chorro de zumo de piña. Magia. Quizás él se atrevería a tomar el ron que ha creado en su honor la familia: Francisco Montero, éste con 10 años de espera, más dos años en barrica. Para él siempre solo o con un hielo, olisqueando con ese afán de buscar la perfección. 

 

 

Añade tu comentario