La Clueca, tortilla para todos los gustos

Publicado el 16/09/2016 por Laura Colomo - Comentarios (0)

TORTILLA CLASICA_LA CLUECA

Sabores auténticos a través de una comida casera de toda la vida con un toque de modernidad y mucho mimo.

Frente por frente al madrileño Parque de El Retiro se encuentra La Meca de los amantes de la tortilla de patata, La Clueca. Una parada obligatoria para todos aquellos que consideran que la simbiosis de huevos y patatas va más allá de ser un simple plato y la consideran toda una tradición que les devuelve a sus orígenes. Eso pensó precisamente el sevillano José Antonio Carmona cuando, viviendo en Bulgaria, sentía nostalgia de este auténtico manjar. Y de vuelta a España decidió poner en pie esta añoranza, que se testó en Sevilla durante tres años y llegó a Madrid esta primavera para quedarse, bajo el paraguas empresarial del grupo Beer&Food.

Encabezando este proyecto se encuentra Francisca Salor. Una incombustible extremeña de Ibahernando (Cáceres) que se crió entre gallinas y ahora mima cada detalle de La Clueca: un coqueto local, muy luminoso, que recuerda al campo. La decoración campestre y vintage aporta un toque de elegancia y la predilección por lo natural hace que el cliente se sienta como en casa al redescubrir los sabores de siempre.

En su extensa carta se pueden encontrar 26 tipos diferentes de tortilla de patata: desde la clásica de huevo y patata (con y sin cebolla) hasta la Cordobesa (con salmorejo) o la Sibarita (con cebolla caramelizada, queso de cabra y nueces), que se ha convertido en su gran estrella. Siempre servidas sobre un mollete de pan crujiente mezclando vanguardia y tradición sobre la mesa. Las tortillas, esponjosas, elaboradas en el momento y bajo comanda –gracias a un exclusivo sistema que emplea un aro sellador en lugar de sartén– son individuales, lo que permite que sea más fácil conocer toda su variedad. Un superjugoso pollo asado con salsas a elegir (Oriental, Mediterránea, 5 especias o Picantona), alitas de pollo, croquetas de puchero o de jamón ibérico, ensaladas y otros entrantes de comida casera completan la oferta que acompaña al producto estrella de la casa.

Este tan “particular corral” es un lugar en el que el trato es excelente, el ambiente agradable y la comida auténtica, que abre desde el desayuno hasta la cena. Además su estupenda variedad de vinos – ¡Ojo al tinto extremeño Habla de la tierra que puedes tomar por copas!– y cervezas para maridar los platos no defrauda.

Añade tu comentario