La Caminera y sus raíces manchegas

Publicado el 14/11/2019 por Ángeles Cosano - Comentarios (0)

Cordero lechal lacado, chutney de tomate y espinacas

Cocina imaginativa, inspirada en el paisaje que le rodea, para celebrar el Fin de Año en su restaurante Retama.

En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre sí quiero acordarme, se alza majestuosamente en la cima de una atalaya rodeada de viñedos y olivos el hotel La Caminera Club de Campo. Un complejo impresionante, inmerso en una finca familiar del grupo Sallés Hoteles al que pertenece, con una superficie de 1.000 hectáreas donde la caza menor, esencialmente la perdiz roja, constituye uno de sus principales reclamos.

Y como no podía ser menos, el nivel de excelencia también se vislumbra en su restaurante Retama, donde el joven y premiado chef tan arraigado a su tierra toledana como Javier Aranda, alma mater de los restaurantes La Cabra y Gaitán, ambos en Madrid, oficia una cocina creativa con raíces manchegas, claramente inspirada en el paisaje en el que se encuentra inmerso.

En este entorno Javier propone una tentadora experiencia gastronómica que, sin lugar a dudas, alcanza su cum laude con el menú que ha preparado para este fin de año, bajo un concepto de alta cocina muy respetuosa con el producto y, a su vez innovador.

Una original propuesta con ciertas dosis de sofisticación, su peculiar chispa seductora y plena de sabores “de nuestra finca”, que comienza con unos snacks de bienvenida (manto de musgo a modo de bizcocho con hueva de trucha asalmonada y mantequilla en pomada; paté de perdiz con coca de hojaldre y rábano encurtido en naranja; y taco de chicharro encurtido), maridados con un riquísimo champán Domaine d’Eole Brut Rosé de Coteaux d’Aix en Provence; para seguir con una soberbia cigala con crema de zanahoria, lactonesa de vainilla y berberechos.

Con todas las papilas gustativas en acción, la sorpresa continúa con unos espectaculares raviolis de ricotta y caviar; y un bacalao que se lamina sutilmente en el paladar a cada bocado, con confitado de piparras y crema de coliflor. Platos todos ellos maridados con un vino blanco fermentado en barrica, tan aromático y fresco como el Talva 2017 de Pago del Vicario.

Y en estas tierras manchegas qué puede haber más incitante que un plato de cordero lechal –paletilla, lengua y carrillera– lacado, chutney de tomate y espinacas salteadas con cominos, armonizado con el primer vino elaborado por Bodegas Arzuaga Navarro fuera de Ribera de Duero, concretamente en su Finca La Solana (Ciudad Real), el tinto Pago Florentino 2015. Para oxigenar el paladar, una sopa de frambuesa y vainilla, acompañada por un oporto Nieeport Tawny; y culminar con un cautivador éclair relleno de chocolate y avellana, armonizado con champán José Michel et Fils Brut.

Como broche de oro, al día siguiente encamina tus pasos al Spa Elaiwa – nombre que significa oliva en griego– by L’Occitane y su maravilloso Olive Oil Spa Sommelier, donde el “oro verde” se convierte en la esencia de sus tratamientos. Un ritual único y revitalizante, que comienza a partir de una cata de aceites de la finca (arbequina, cornicabra y picual) y prosigue mediante unos exclusivos masajes creados en función del aroma elegido, según tus preferencias y necesidades (mejora de la circulación sanguínea, liberación de la tensión cerebral o recuperación del cuerpo tras un gran esfuerzo físico). Una experiencia maravillosa y más que inolvidable.

Precio Menú Fin de Año: 169€ por persona, barra libre incluida.

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