La Borda del Mentidero, corazón pirenaico

Publicado el 31/10/2019 por Ángeles Cosano - Comentarios (0)

LA BORDA DEL MENTIDERO

Espectacular pajar de montaña con magnífico producto, excelente técnica y sabores auténticos.

En el madrileño barrio de Las Tablas, muy próximo al denominado Distrito Telefónica, se alza este apabullante oasis de paz bajo el nombre de La Borda del Mentidero. Apelación que rememora los tradicionales pajares que salpican los valles pirenaicos en los que suelen conservarse productos de las cosechas e incluso se resguarda el ganado y, a su vez, se convierte en la “guinda del pastel” del Grupo Mentidero en su vigésimo aniversario, desde la puesta en marcha de su primer restaurante en la calle Santo Tomé.

En la propia concepción como “pajar de montaña con un toque contemporáneo y urbano”, mil y un detalles te dejan claro que estás ante un restaurante muy, muy singular. Desde sus jardines exteriores con huerto propio y su más que alucinante barra en la entrada, hasta la cocina con parrilla vista y su acogedora terraza interior, plena de luz y fiel al estilo de los invernaderos art déco.

En materia gastronómica, los sabores auténticos, el perfecto dominio de la técnica y la más exigente selección de la materia prima conforman una nutrida carta en la que, para abrir boca y procedente de su propio huerto, no puedes perderte sus extraordinarios tomates, los espárragos blancos a la brasa con papada ibérica o su parrillada de verduras con romesco casero. Dentro del apartado calificado como “Sociables”, tres propuestas imbatibles por sabor y ejecución: el tiradito de lubina con salsa ponzu, la tortilla abierta de bacalao, cebolla caramelizada y piparras y los tacos de black angus y tuétano.

El capítulo carnívoro mantiene el solomillo de simmental como gran estrella de la casa; sin perder de vista otras maravillas de jugosidad excepcional como la codiciada chuleta de tomahawk (con un peso aproximado de 1,2 kg.), el lomo alto finlandés (500 grs.) o el churrasco de black angus (en torno a 1 kg.).

De su magnífica parrilla a la vista también salen tentaciones marinas tan apetecibles como rape al carbón con vinagre de sidra, lubina asada con su ajada o el lomo de atún rojo Balfegó al carbón. Fiel a su espíritu montañero tampoco faltan irresistibles gratinados como su sabroso canelón de perdiz, el estofado de rabo de toro deshuesado con puré de patatas o una delicadísima sopa de cebolla con yema de huevo.

También ofrecen de lunes a viernes, según el día, un amplio abanico de guisos clásicos. Desde un arroz con bogavante o una fabada hasta un cocido ibérico completo o unas insuperables verdinas con codorniz de Las Landas.

Precio medio: 50/70€

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