Isabella, mucho más que pasta artesana

Publicado el 5/11/2019 por Ángeles Cosano - Comentarios (0)

Gnocchi Dorato_Isabella

Pasta fresca elaborada a diario, pizzas de inspiración napolitana y multitud de sorprendentes propuestas.

No es un italiano más. En el madrileño barrio de Salamanca, muy cerca de María de Molina, el restaurante Isabella abandera una delicada interpretación de la cocina casera italiana, esencialmente piamontesa y napolitana, bajo una sorpresiva influencia brasileña. De Brasil, y más concretamente de São Paulo, llegaron para quedarse sus propietarios Valter Sembrana y Ana Navarro, y el chef Carlos Eduardo Gasparini, formado en la prestigiosa Scuola Internazionale di Cucina Italiana Alma y en alguno de los mejores fogones de la región de Piamonte.

Siguiendo el hilo conductor de una cocina que expresa el influjo de la gastronomía italiana en el sudeste de Brasil, cuyo máximo apogeo se alcanzó a principios del siglo pasado, y recuperando recetas tradicionales, empezarás a salivar ante su increíble suppli, especie de croqueta realizada con masa de arroz frita rellena de queso; su sabrosísima ‘carne cruda’, plato elaborado con lomo bajo crudo madurado 30 días, con limón y aceite de oliva y servido con avellana rallada y perejil; o uno de los reyes de la gastronomía de Piamonte como el vitello tonnato, presentado con salsa de anchoas y atún. Como entrantes también resultan muy sugerentes dos patés de inspiración italobrasileña para untar en crujientes panes procedentes de Panic: el denominado Alichela, preparado a partir de anchoas, ajo, perejil y guindilla, todo muy bien picado; o el Dardella, más suave, con anchoas y pimientos rojos.

Si te gusta la pasta fresca elaborada a diario, no puedes renunciar a su originalísimo –utilizan queso manchego en la masa– gnocchi dorato, llamado así por su paso por sartén, con tomate, ricota salada y rúcula; los tonnarelli con salsa de cebolla y anchoas, receta muy arraigada en el Véneto; o unos pappardelle con ragú de carrillera de ternera cocinada a lo largo de 12 horas y vino tinto.

En su horno traído expresamente de Italia se preparan pizzas horneadas en tres minutos a 360º con una masa fina y crujiente y bordes altos y esponjosos, tan magníficas como la Portuguesa, muy típica de los hogares brasileños, con jamón york, salsa de tomate, mozzarela, cebolla fresca, huevos de codorniz duros y aceitunas Kalamata; la Zucchini, con parmesano y calabacín previamente confitado en AOVE, salsa de tomate, mozarella y ajo; o la Soplete, con salchicha italiana, salsa de tomate, cebolla y n’duja, embutido típico a base de carne de cerdo y especias, muy picante.

En el capítulo de postres, te vas a relamer con su imponente Bonet, versión piamontesa de nuestro clásico flan de huevo elaborado con cacao, ron y galleta amaretto, con el el punto justo de jugosidad y amargor; o su glorioso tiramisú, fiel exponente de la receta que Gasparini heredó de su madre.

Para paladear tal disfrute de sabores, ya dispones de un estupendo vino italiano, Assoluto Montepulciano d’Abruzzo, fresco, suave y todo un reto para acabar la botella. Buon appetito!

Precio medio: 20/30€

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