El boom de los wine bars en Portland

Publicado el 26/01/2015 por Maite Corsín - Comentarios (0)

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¿Por qué en esta ciudad de Oregon abundan bodegas urbanas y cartas de vinos a los mejores precios de USA?

Foto: Vista área de la bodega Coopers Hall

La ciudad mas grande de Oregon es el nuevo paraíso para los que les gusta combinar jarras artesanas de microcervecería (¡56 cervecerías en la ciudad!), vinos por copas de champagne a precio irreconocible, o bodegas urbanas mientras se escucha grunge, se respiran aires de la vieja guardia hippie o se discute ordenador portátil en mano de las últimas ideas de hardware en la Forest Silicon. Este cluster tecnológico en plena California es la competencia de Silicon Valley en todo lo que tenga que ver con equipamiento, microchips o impresoras, todo un complejo de empresas innovadoras entre Beaverton y Hillsboro.

El boom de nuevos locales para aficionados a las cervezas con cuerpo y al buen vino de Oregon o francés se funde entre recetas de platos con orígenes mediterráneos, champagnes a buen precio y cócteles servidos al estilo laboratorio en todo tipo de locales mastodónticos pero muy originales, con personalidad propia, una mecha que se va extendiendo a pequeña escala en cada barrio, en paralelo a los bares de música en directo, y otro escenario más peliculero de grandes moles de restaurantes, night clubs y discotecas que también inundan la costa noroeste.

Casi toda la escena líquida en Portland se encuentra al este del río Willamette donde vive casi toda la población, teñida de whiskerías modernas, bares de cócktails o templos de growlers donde se coleccionan jarras de cerámica que se rellenan de la bebida de cebada a 10$ en formato autoservicio. Tampoco tiene parangón en ningún otro sitio del planeta la proliferación de bodegas urbanas que han pasado a adaptarse a restaurantes y bares acogedores con humor, buen ambiente y copas de vinos de Oregon y champagne a precios sin competencia. Hemos visitado algunos de los imprescindibles si uno quiere disfrutar de una copa de vino local o de hasta un oloroso con ricos quesos artesanos.

 

BAR AVIGNON: Vinos locales con ensaladas frescas. El clásico de Portland para beber muchos de los vinos locales de Oregon, Washington y otros muchos guiños a Europa, sobre todo a la amada Francia. La media de la factura no asciende a más de 40$ por botella. El sitio es pequeño con mesas compartidas pero aquí mandan los gourmets ecologistas, los vinos naturales y artesanos y las recetas del huerto con pan casero. “From Garden to you”.

 

PIX/BAR VIVANT: Chin-chin con macarons. Es conocida la afición de los de Portland a beber burbujas, pero este es el mejor sitio del país para hacerlo. La antigua pastelería Pix Pastisserie se hizo conocida por la pastelería Cheryl Wakerhauser tras arriesgarse a ofrecer en su carta de platos postres de corte francés hechos por ella acompañados de cervezas belgas o chocolates hechos en la casa. La aventura inicial creció hasta ocupar 3.000 metros cuadrados donde la bodega albergaba 250 botellas de champagne, y ostentaba con orgullo la mejor carta de jereces de la Costa Oeste (11 vinos por copas). La atracción de la dueña de Vivant por nuestro país es evidente, a juzgar por la selecta muestra de nuestros pinchos donostiarras que combina con los vinos de europeos, y claro, los dulces galos que le han hecho muy popular en la zona: más de 30 sabores de macarons de rellenos increíbles.

Cheryl Wakerhauseres la pastelera-vinatera

 

El nuevo Bar Vivant, de la misma empresa, es un homenaje a nuestros bares de tapas, y por eso Cheryl ha ambientado la entrada con un enorme toro de Osborne y recomienda el chocolate con churros.  Su carta de 37 cervezas artesanas de USA y Bélgica, un sinfín de sidras de todo el mundo, incluidas asturianas y vascas, junto a las autóctonas de Oregon, estilos de cafés y tés, es deliciosa y envidiable.

 

COOPERS HALL: la bodega urbanita. No es la nave de fermentación de una bodega sino un bar-restaurante con carta de 50 vinos por copas pero algunos de ellos son propios de la casa, almacenados en tanques de acero y barricas de roble que ayudan a que no haya problemas de temperatura. El que era un taller de automoción se ha convertido en una especie de feria con aires de pueblo ambientado con miles de lucecitas colgadas en el techo. Su especialidad son sus vinos de la casa: 4 tintos y 4 blancos de la casa que los clientes se sirven del depósito desde 3 a 9$ el vaso.

El comedor de Coopers Hall con autoservicio de copeo

 

CLAY PIGEON WINERY: Quesos y pinot noirs. Uno tiene la sensación de estar en plena bodega rodeado de barricas en este bar donde carteles de espíritu retro nos aporta el gusto por la armonía de vinos y los quesos en tablas (25 variedades). Al sureste de Portland, esta enorme bodega urbana cuenta con sala de catas, wine bar y restaurante (Cyril’s). Su especialidad: los pinot noir y syrah. De aperitivo, todo un homenaje a Jerez al encontrar los vinos del Maestro Sierra o incluso un vermú del Priorat.

En Clay Pigeon, tablas y armonías

 

WOODSMAN TAVERN: El pub avant-garde. Recién abierta en 2011, se ha convertido en el sitio de referencia en las listas de vinos más trasgresoras, en la cual hay un espacio especial para los españoles a un precio medio de 45$ la botella. Vinos del equipo Navazos o el Bernabeleva Camino de Navaherreros Garnacha se pueden encontrar aquí. Los vinos marca de la casa son, sin embargo, los rosados y blancos, donde dominan los franceses, pero se entremezclan con algún chacolí o la marca Bermejo de la isla de Lanzarote. ¿No es algo inaudito en nuestras cartas?

Woodsman Tabern, una carta de vinos transgresora

 

Tanta modernidad vinícola no lo inspira la decoración a lo pub americano antiguo con cuadros paisajísticos, todo un homenaje a los clubs señoriales de Oregon. El brunch es un clásico y los platos son sencillos pero con dominio de los sabores mediterráneos, muy equilibrados y sencillos para que los vinos casen a la perfección con sus respectivos platos de origen.

 

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