El boom de los vinos de San Martín

Publicado el 28/04/2014 por Maite Corsín - Comentarios (0)

vinos de San Martin

Las bodegas más revolucionarias y pro-garnacha de San Martín de Valdeiglesias, el punto de mira de los vinos de Madrid.

O también estos vinos podrían llamarse los vinos con G de granito y garnacha, porque milagrosamente han dado lugar a una nueva revolución entre los vinos españoles y, por supuesto, de Madrid. A 80 kilómetros de Madrid suroeste, a un paso de Ávila y Toledo, unos enamorados de los vinos puros, herbáceos y minerales han encontrado en las garnachas viejísimas y a 800 metros de Cadalso de los Vidrios y San Martín de Valdeiglesias su nuevo manifiesto.

Jóvenes inquietos y viticultores veteranos han unido fuerzas para escalar laderas altísimas de hasta 800 metros, en busca de viñas centenarias que producen vinos que saben a esencia de granito barroqueño, de las profundas canteras de la comarca. Al beberlos, estos vinos con garnacha tinta y blancos glicéricos de albillo, resultan transparentes que parecen que se van a romper por su elegancia. Está claro que recogen el testigo del vidrio soplado de Cadalso de los Vidrios que tanta fama dio a esta región, que hasta llegó a exhibir sus piezas en museos como el Británico.

GARNACHISTAS DE CORAZÓN: COMANDO G

Avda. de la Constitución, 23
28640 Cadalso de los Vidrios
Tel./Fax: 918 640 602

Aquí se esconden los artifices de este boom en los viñedos cercanos a la sierra de Gredos: Comando G. Proyecto soñado y freelance desde que tres viticultores, y además amigos, se unieron para sacar el mejor fruto de las garnachas de la zona de Cadalso de Los Vidrios, a imagen y semejanza de lo que ellos son y reflejan en su filosofía: jóvenes, profundos, frescos y transmisores del terroir y el paisaje.

El Hombre Bala (Comando G)

Fernando García viene de Bodegas Marañones y Daniel Gómez, de la popular Jiménez Landi, de la bodega con el mismo nombre que lleva proyectos muy personales y al límite microclimático en Madrid y Méntrida. En un principio, Marc Isart también formaba parte del triunvirato pero ahora está centrado en la bodega Bernaveleva. Comando G (de Garnacha y un guiño a la generación de la que forman parte los amigos), siguen haciendo los vinos más cómicos pero meditados de Madrid, por su diseño juguetón de etiquetas, a partir de viñas (micro) de fondo granítico y arenoso que apenas llegan a 1 hectárea de garnachas a gran altura, a las que cuidan con praxis biodinámica, todas ellas entre Cadalso y Rozas del Puerto Real.

Sus marcas de cabecera: Los vinos más serios son de fincas muy elegidas con crianza: Rumbo Al Norte (90€), La Mujer Cañón (53€), una recolección de garnachas de 60 años a 900 metros, y Las Umbrías (56€). Los vinos más jóvenes son La Bruja Avería, con 5 meses (12,60€) y El Hombre Bala (16,65€), con 10 meses.

 

AL SERVICIO DE LA ALBILLO: BODEGA MARAÑONES

En Pelayos de la Presa, el enólogo Fernando García y el abogado polifacético Fernando Cornejo, decidieron unirse en un proyecto para recuperar también las uvas locales garnacha y albillo. En terrenos difíciles mezclados que suman 20 hectáreas con más de 50 años, fundamentados en la mineralidad de la roca granítica y la finura de la textura arenosa, consiguen uvas de madurez perfecta, acidez extrema y bien aireadas por los vientos de la zona. La bodega tiene claro un manifiesto de honestidad, limpieza y sencillez desde el viñedo, el personal o la estructura empresarial, que se ve reflejada en las etiquetas. Su nombre Marañones denota su servicio del paisaje. Proviene de los arañones o endrinas cuyo arbusto es fácil contemplar por estos parajes de cepas en vaso y troncos retorcidos.

Picarana Albillo (Marañones)

La bodega fue pionera en ofrecer los primeros blancos con albillo de Madrid, vinos olvidados en que presentan una enorme estructura, alcohol, glicerina y notas amargosas que dan lugar a vinos ideales para envejecer, criados sobre sus lías en barricas de 500 litros y que evolucionan después en crianza hasta un año. Su elaboración también está enfocada a respetar el sabor original de la uva y la esencia del terreno, por eso emplean racimos enteros en la fermentación en tinas de roble de 30-45 hectolitros, maceraciones delicadas y fermentación maloláctica en barrica, terminando en barricas de 500-700 litros.

Sus marcas de cabecera: Con un buen puñado de vinos fruto de 20 hectáreas, los clasifican en vinos de comarca (unión de pagos y uvas de distintas áreas), entre los que elaboran el blanco de albillo Picarana (13€) y el tinto de garnacha y morenillo Treintamil Maravedíes (11€), el de mayor volumen de la bodega con 28.000 botellas. Vinos de paraje (unión de varios pagos con similitudes), de donde sale el vino de garnacha Marañones. Y los vinos de finca (de un solo pago), que dan nombre al garnacha Peña Caballera (27€), al blanco de albillo Pies Descalzos con apenas 1.000 botellas (21,5€) y a la garnacha de finca pedregosa Labros (18€).

 

LOS VINOS “BIO-VINTAGE”: BODEGA Y VIÑEDOS BERNAVELEVA

Esta bodega rememora la historia de unas fincas en San Martín de Valdeiglesias adquiridas en 1923 por Vicente Álvarez-Villamil en plena ruta del oso y los toros de Guisando. Precisamente el logo de la bodega representa a la hija del propietario sobre uno de estos toros. Como las bodegas vecinas, esta bodega es pionera en recuperar las garnachas en vaso de hasta 800 metros, la tinta morenillo y las uvas blancas albillo y moscatel de grano menudo.

Sus técnicas son absolutamente tradicionales de laboreo, con animales, estiércol natural o procesos biodinámicos que siguen los ciclos lunares para tratar viñas que llegan hasta los 80 años y los 770 metros de altitud. Sus mentores, los enólogo Marc Isart y Carlos Bareño, amantes de los vinos de paisaje, uvas viejas y procesos naturales.

Sus marcas de cabecera: Cantocuerdas Moscatel y Albillo (16€), Navaherreros en versión blanco y tinto (9,5€) y los vinos de finca: la garnacha Bernaveleva Arroyo de Tórtolas (24€), Bernaveleva Carril del Rey (23,5€) y Bernaveleva Garnacha de Viña Bonita (32€).

 

LA REINA DE LA GARNACHA: LAS MORADAS DE SAN MARTIN

Esta bodega de San Martín de Valdeiglesias fue la primera desde 2001 en recuperar las garnachas viejas de la zona atisbando las cualidades de los suelos graníticos sobre arenas. Un espectáculo paisajístico de bodega en 21 hectáreas, hoy en manos de la bodega Enate (Somontano), con viñas de más de 100 años en algunos casos, que son maceradas con suspicacia y sensibilidad por la comprometida y constante enóloga Isabel Galindo, que no cesa en su empeño de seguir localizando vides de calidad, madurez y de buena altitud. Cada finca demuestra la versatilidad de la garnacha y los cambios en sabores y concentración a los que puede dar lugar.

Sus marcas de cabecera: Su vino Initio (13,5€) pasa 14 meses en barrica convirtiéndose con sus 35.000 botellas en la marca con más abundante de San Martin. Junto a su segundo vino Libro Siete Las Luces (24€), con 21 meses de crianza, ambos llevan originales dedicatorias de las escritoras populares Marta Rivera y Ángeles Caso. Dispone también de otro vino de chateo (Las Moradas de San Martín Senda a 9€), también con garnacha pero un vino más fácil pero igualmente complejo.

 

LOS NUEVOS GARNACHISTAS: MIGUEL SANTIAGO

Ronda de Madrid, 17
Cadalso de los Vidrios (Madrid)
Tel.: 660 951 654 / 619 841 483

Hace tres generaciones esta bodega apostó por los suelos de la comarca de Cadalso de los Vidrios y San Martín pero son Miguel padre e hijo los que recuperaron la tradición hace tres años. Aprovechan las excelentes cualidades ecológicas del ambiente para hacer garnachas viejas con buena altitud. En esta casa hay también generosidad, porque en esta bodega se elaboran segundas marcas como el nuevo Marino 2012, elaborado para Lavinia a base de garnacha de dos fincas de dos parcelas próximas a Cadalso (13,90€).

Sus marcas de cabecera: Altos de Valdehornos es un blanco de albillo (7€) con tremenda acidez y Altos de Valdehornos Tinto (garnacha y tempranillo). Siguiendo el ejemplo de Marañones, también han puesto el nombre de Marino a un albillo viejo de la comarca que se cría en barrica con sus lías (14,40€).

 

 

 

 

 

4 MONOS VITICULTORES: GARNACHAS A CUENTAGOTAS

Ronda de Madrid, 17
Cadalso de los Vidrios (Madrid) 4 monosviticultores@gmail.com

4 Monos son los cuatro amigos de Madrid que decidieron explotar las virtudes ecológicas de viñedos de altitud para crear vinos muy personales y algo distintos a los vecinos. En su viñedo de Cadalso de los Vidrios encontraron una uva inédita, la cariñena, que ensamblan junto a la syrah y la garnacha en su tinto 4 Monos. Sus procesos enológicos cuidan al máximo la esencia de los sabores del terreno, por eso elaboran con raspón o utilizan barricas usadas. De momento elaboran sus primeros vinos en las instalaciones de Miguel Santiago.

Sus vinos de cabecera: 4 Monos Tinto (garnacha, cariñena y syrah, 15€), 4 Monos Albillo (17€), y el nuevo La Danza del Viento Tinto, un vino de finca a 820 metros muy mineral con garnacha que se elabora con 100% raspón y 14 meses de barrica en San Martín.  

 

LAS GARNACHAS MÁS RELIGIOSAS: BODEGA ECOLÓGICA LUIS SAAVEDRA

Fue la primera bodega de Madrid en gritar bien alto que era ecológica, aprovechando las excelentes condiciones del terreno en Cenicientos para sus garnachas y albillos, pero también para sus cepas de merlot, tempranillo o cabernet sauvignon. Empezó a hacer pruebas en un garaje familiar desde 1996 para aunar los criterios de viñas hasta 99 años que variaban enormemente de orientación y maduración.

Viñas Luis Saavedra

El ideólogo de este concepto de vino, Luis Saavedra está volcado en hacer vinos sin herbicidas ni pesticidas, vendimia manual, levaduras autóctonas… que ha atraído la atención de los judíos. En las instalaciones se realiza el único vino kosher con sello ecológico de España: Corucho Kosher y otras marcas para la comunidad judía, un tinto roble con garnacha de 75 años con cuatro meses de barrica y 12 meses de botella.

Sus marcas de cabecera: el garnacha de 85 años y el resto de syrah con categoría crianza Luis Saavedra (8€), los vinos Corucho, roble (2,5€) y crianza con garnacha y otras uvas (6€), y el blanco Corucho, un pionero en mezclar albillo y moscatel de grano menudo de 70 años (5€).

 

BIKE&MUSIC EN SAN MARTINBODEGAS Y VIÑEDOS VALLEIGLESIAS

Luis y Fernando Ocaña son dos hermanos que decidieron detrás atrás sus aficiones profesionales a la música y al ciclismo para explotar una preciosa finca (Valdehornos) y dedicarse otra afición en San Martín: el vino. De hecho, Luis sigue dando conciertos en la zona o para amenizar a los visitantes. Sus vinos tienen la base de garnachas centenarias mimadas con cultivo ecológico pero suelen hacer vinos más castizos con otras uvas como la tempranillo.

Finca Valdehornos (Valleyglesias)

Sus marcas de cabecera: Su tinto estrella es Minoss Crianza, un garnacha, tempranillo y cabernet sauvignon (15€), y sus vinos más vendidos:  Valleyglesias Garnacha Centenaria (9€) a mil metros de altitud, un crianza de 4 meses y Valleyglesias Crianza, un 100% tempranillo (6€). Entre los blancos, Valleyglesias Albillo Moscatel, un cupaje de albillo y moscatel de grano menudo (9€), para aromatizar a la albillo, una uva menos intensa en aromas. Ambas crecen a 800 metros con una edad de 80 años sobre suelo granítico.

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