Chow Chow, fusión japo-latina

Publicado el 7/06/2017 por Ángeles Cosano - Comentarios (0)

Chow Chow invernadero

Aunar cultura gastronómica asiática y latina es el nuevo reto emprendido por el grupo Rantanplan en Madrid.

El joven grupo hostelero Rantanplan acaba de lanzar una sugerente y atractiva propuesta bajo el nombre de Chow Chow, justo al lado de su “hermano mayor” Teckel. ¿Su desafío? Fusionar la tradición gastronómica nipona con los variopintos sabores de la gastronomía peruana, mexicana, venezolana y brasileña, de la mano del chef Álex Moranda, quien posee un extraordinario bagaje profesional adquirido en restaurantes de la talla de Nobu en Londres, Kabuki o 99 Sushi Bar, ambos en Madrid.

Para empezar, nos podemos deleitar con sápidos entrantes como el trío de mini tacos de bogavante con mahonesa de tobiko y lima; de carrillera en mole poblano y sour cream y de salmón peruvian style; las mini arepas de buey con salsa de rocoto y yuzu; el tiradito de wagyu A5 con salsa de ají amarillo, camote y chips de ajo; o el usuzukuri de hamachi, ponzu, jalapeño y cilantro.

Su alma más japonesa se hace patente en los denominados konros, tradicionales mini parrillas de uso individual que van acompañadas de carbón de binchotán (carbón vegetal de bambú), en los que se ejecutan platos como el foie con vieira, salsa de hoba miso y hoja de magnolia japonesa. Y cómo no, también dispone de una amplia carta de nigiris y rolls, donde la fusión alcanza su máxima expresión a través de propuestas tan convincentes como el Chow Chow Maki elaborado con atún picante, pepino, salsa chipotle, cebolla roja, masago arare y peta zetas; o el Billonaire Roll de cangrejo real, espárragos trigueros, wagyu A5 y láminas de oro.

Extraño, por nada habitual en las costumbres niponas, Chow Chow exhibe una panoplia de postres entre los que  destacan la tarta de tres leches con chocolate, el mouse de tequila o su helado de kakigori, con su correspondiente efecto cromático porque te deja la lengua de color azul.

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