Cádiz y su “arte” gastronómico

Publicado el 18/08/2017 por Ángeles Cosano - Comentarios (0)

ATARDECER EN CÁDIZ

Cádiz encierra suculentos tesoros para comer y beber. Aquí tienes nuestros imprescindibles en la “Tacita de Plata”.

Tradición y modernidad. Mar y tierra. Atún de almadraba y carne de retinto. Cádiz, la ciudad más antigua de Occidente, esconde innumerables tesoros para saborear las esencias gastronómicas de esta blanca y elegante “Tacita de Plata” –la bahía y el mar le confieren dicho aspecto físico de isla o taza–, y tu estómago no dejará de reclamar un poquito de atención.

Éstas son nuestras “tentaciones” imprescindibles y paradas obligatorias en esta apetitosa ruta gastronómica por la capital gaditana.

Taberna La Manzanilla

Para emprender este viaje completamente hedonista, nunca olvides que Cádiz y la manzanilla, ese delicioso fino aromado por la proximidad del mar, componen una historia indisoluble, en la que la Taberna La Manzanilla, abierta en 1900 en la calle Feduchy, ocupa con letras mayúsculas uno de sus más auténticos capítulos, como atestigua su colección de más de un centenar de marcas de manzanilla de Sanlúcar de Barrameda, algunas guardadas en centenarios barriles de roble, originales de la fundación de este secular y entrañable local, que frecuentan tanto parroquianos como forasteros. Manzanilla fina, olorosa, pasada, amontillada fina o amontillada vieja, junto a palos cortados, olorosos, creams, moscateles, o soberbios Pedro Ximénez servidos en cañas. ¿Cabe mayor placer a la hora del aperitivo?

Taberna Casa Manteca

Si hablamos de aperitivo, en pleno corazón del carnavalero barrio de la Viña, en el Corralón de los Carros, tampoco puedes perderte la mítica Casa Manteca, templo de las chacinas fundado en los años 50 por el santanderino Lorenzo Ruiz Manteca, que posteriormente lo cedió a su hijo el “gran” Pepe Manteca. Decorado con azulejos y atiborrado de viejas botellas, fotos y carteles taurinos en los que Curro Romero y Rafael de Paula ocupan un lugar estelar, aquí cabe deleitarse con sus ya legendarios chicharrones horneados y condimentados con sal y limón, que se sirven sobre papel de estraza; la ventresca con tomate, o sus riquísimas conservas (de anchoas, morrillo, melva o navajas), acompañados por una muy oportuna manzanilla, o bien un fino o un amontillado.

La Curiosidad de Mauro Barreiro

Tras su exitoso bagaje en Puerto Real y como firme exponente de la cocina de vanguardia gaditana, el chef Mauro Barreiro decidió a finales del pasado año verter su divertida y siempre atrevida filosofía culinaria abriendo el restaurante La Curiosidad, en pleno barrio de El Mentidero, en la calle Veedor. Y así para “divertirse”, siguiendo las pautas de su propia carta, qué mejor que degustar su tiradito de presa ibérica al estilo Nikkei-marroquí, los raviolis de rabo de toro con infusión de potaje de fabes y chorizo ahumado, o el gazpacho de jalapeño con vieira marinada, agua chiles y dentelle de maíz. Para “disfrutar”, atrévete con las puntillitas sobre arroz cremoso de anguilas y ali oli cítrico; el bacalao con garbanzos y acelgas; el lomo de ternera con 40 días de curación con ajo-papa sanluqueño y frutos secos, o la pluma de cerdo ibérico con carbonara y coliflor.

La Candela

También en la calle Feduchy, te encontrarás con este pequeñito y acogedor bar-restaurante La Candela con una cocina muy peculiar y fuera de todo tipo de tópicos de la mano del chef Víctor Piñero. Entre sus novedosas propuestas, saam de ortiguillas con mayo de chipotle, manzana, rabanito, lima y bonito seco; el ajo blanco de coco con sardinas marinadas, huevas de tobiko y melón; el roti de costillas de cerdo a baja temperatura en salsa barbacoa de tamarindo, guacamole y cebolla frita, o los raviolis de pato con setas escabechadas. De postre, deja un hueco para su delicioso cheese cake o la mini tarta de manzana con helado de palo cortado.

Café Royalty

En la plaza Candelaria se encuentra el Café Royalty, único café-restaurante romántico de Andalucía y un sitio ideal para sumergirte en una atmósfera de principios del siglo XX. Fundado en 1912, la familia De la Serna Martín lo adquirió en 2008 acometiendo un arduo trabajo de restauración bajo el máximo respeto a la decoración original de un barroco tardío, hasta convertirlo en una auténtica joya cobijada bajo techos con pinturas de artistas de renombre como Felipe Abarzuza, con las escayolas originales recubiertas de pan de oro, y piezas del mobiliario propias de un museo.

 

Chocolates Pancracio

Bombones, turrones, chocolates de todo tipo y hasta un vodka con sabor a chocolate, 100% gaditanos. Eso es Pancracio, la excelente y golosa iniciativa de Pedro Álvarez, experto en marketing, diseñador gráfico y economista, quien no dudó en liarse la manta a la cabeza para poner en pie esta marca exclusiva de chocolates y otros productos similares de máxima calidad y preciosos envoltorios. Dispone de tienda propia en la calle José del Toro, en pleno casco histórico.


Mercado Central de Abastos

Visita imprescindible para cualquier aficionado a la culinaria en general, en un edificio cargado de historia. El Mercado Central es un pequeño paraíso en el que proveerte de atún rojo de almadraba –ahora que es temporada–, pargos, urtas, corvinas, buen marisquito, tomates y verduras de Conil, riquísimos higos chumbos… además del espectacular queso payoyo de cabra o de oveja de la sierra de Cádiz. En su galería exterior se sitúa el denominado Rincón gastronómico con puestos en los que podrás tapear o adquirir comida muy variada para llevar.

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