Angelita, “la Reina” de los vinos

Publicado el 10/05/2016 por Ángeles Cosano - Comentarios (0)

ANGELITA Barra de Vinos

Bar de vinos, bar americano y una oferta culinaria muy terrenal es el nuevo trío de ases de los hermanos Villalón.

Más de 500 referencias vinícolas por botella y 25 por copas, con muy especial atención hacia los vinos de pequeños productores; más de 500 destilados, y una propuesta gastronómica tradicional, valedora de una extraordinaria materia prima, buena parte de ella procedente de su granja y huerto ecológico zamorano, conforman las señas de identidad de Angelita, el nuevo proyecto de David y Mario Villalón en la cada vez más pujante calle de la Reina de Madrid.

Dividido en dos plantas, en el luminoso y amplio espacio superior se ubica el bar de vinos, donde David y su equipo te harán vibrar con multitud de joyas vinícolas nacionales e internacionales prácticamente desconocidas, “vinos que hablan de su entorno” con especial hincapié en Borgoña; junto a cervezas artesanas e incluso cócteles vínicos embotellados por ellos mismos.

Para degustar tamaña oferta, la sencillez se impone en una carta donde se perciben claras referencias a su anterior restaurante El Padre, haciéndose imprescindibles su siempre extraordinario Pisto de tomate OX (producto emblemático de la huerta familiar) y huevos escalfados, los exquisitos Espárragos y kale con jugo de cebolletas, las Alcachofas con langostinos o su delicado Pez Mantequilla. Sin perder de vista el Picantón en pepitoria, el Suquet de rape o el Lomo de vaca vieja zamorana; para terminar con un yogur griego con helado, compota de manzana y hojaldre; tiramisú o un sabroso queso artesano como el Langres Ganevat.

En la planta inferior, tras una puerta de chapa que abre en torno a las 17:00h, Mario Villalón ejerce de “gran maestro de ceremonias” del bar americano, que han querido montar como una coctelería semiclandestina, para que te dejes tentar por su singular y creativa carta de cócteles, a precios más que competitivos, y un picoteo atractivo con nocturnidad pero sin alevosía.

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